Hoy estoy de vuelta. Después de dos meses sin pasar por aquí, hoy por fin estoy de vuelta.
Como todo en esta vida, de vueltas va la cosa. De vuelta a lo mismo.
Agujeros en los que uno recuerda haber caído, y en los que teme volver a caer. Y caemos.
Caemos una y otra vez. Caemos una y otra vez porque sí, sin pensar las consecuencias, a sabiendas de que sólo nosotros somos capaces de tropezar dos veces con la misma piedra. Y tropezamos. Y nos duele; esa piedra nos duele infinitamente, esa piedra que no sale del zapato y que te duele a cada paso que das; esa piedra que te impide pisar sobre seguro, porque sabes que si pisas fuerte te acabará doliendo. Esa maldita piedra que cuando entra, parece que nunca vuelve a salir del maldito zapato.
Quizás sea lo mejor, saber que la piedra está ahí, que si nos ha dolido con un paso, nos volverá a doler con otro... no va a doler menos el saber que la piedra está ahí, pero al menos eres consciente de que nada es tan bonito como lo pintan, y que el dolor puede estar a tan sólo un paso de nuestros pies. Malditas piedras.
Putas mentiras.
Siempre me siento feliz, ¿Sabes por qué? Porque no espero nada de nadie; esperar siempre duele y duele mucho.No esperes nada bueno de nadie, así nada podrá sorprenderte. (William Shakespeare)