Por las palas, por hacerme la croqueta en la arena, por los lotes de reir, por ayudarme a perderle el miedo al agua de la playa. Por los chocazos, los desmayos, los mareos... por cuidarme y preocuparte tanto por mi.
Por esos cigarritos sentados en la orilla, por las botellonas un martes por la noche los dos solos hasta las 5 de la mañana, por las cervecitas y el adobo hablando y hablando... Por escaparte conmigo cada vez que puedes. Por regalarme tu tiempo.
Son estas pequeñas cosas las que me hacen quererte cada día mas. Y aunque a veces me enfade o me raye porque haya cosas que me molesten o me duelan, creeme que soy consciente de lo que tengo, y aunque tenga mis días tontos (muy tontos), no te dejaría escapar por nada del mundo. Porque me encantas. Porque eres mi día a día. Porque claro que puedo imaginarme sin ti, pero sabiendo que existes y que estas aquí, y que siento que eres para mi, el que pueda estar sin ti no entra en mis opciones del mañana.
Porque no es que te quiera mas que a nadie, es que te quiero como nunca he querido a nadie.
Siempre te echo de menos y pienso en ti con cada cosa que hago o cada cosa que me pasa; eres todo lo que necesito, porque sabes ser un novio, pero también un amigo, incluso a veces un padre o un hermano mayor.
¿Qué mas puedo pedir? Lo tienes todo, y es por eso que te quiero sólo para mi.
Y prometo estar siempre a tu lado, tanto en los buenos ratos como en los peores, cuando quieras ir de fiesta o cuando quieras quedarte en tu casa en pijama, cuando te duela la cara de reirte o los ojos de llorar, cuando estés cerca, y cuando estés muy lejos, siempre estaré contigo, pase lo que pase y cueste lo que cueste.
A cambio, sólo te pido una cosa; acuerdate de mi...
Te Quiero.