Algún día te darás cuenta (y será tarde) de que la vida iba enserio; de que el tiempo no siempre perdona y tampoco hace olvidar. De que el egoísmo o los celos, no te llevaron a ninguna parte. Te darás cuenta de que la mentira (la que consideraste en tantas ocasiones tu mejor amiga) tarde o temprano acabará viendo la luz, haciendo añicos tus falsas promesas de buena fe y tus 'te quiero'. Palabras rotas, corazones rotos, y un vacío que no sabrás con qué llenar. Te darás cuenta de que la vida era algo más que un millón de aventuras y escapadas con un final incierto. Que hay que aspirar a más, no conformarse y no aceptar el dolor como algo cotidiano en tu día a día, ni en el de nadie. Comprenderás que no hay almohada más blanda que una conciencia tranquila (a pesar de que afirmes dormir bien aún sabiendo que le has fallado a alguien; a eso, se llama no tener sentimientos). Tarde o temprano, te harán lo que tú hayas hecho; ya llegarán los engaños, las palabras vacías que se dicen sin sentir, y tu corazón roto. Porque en esta vida, amigo mío, todo se repite; y el que la hace, tarde o temprano, la vida se lo devuelve; quizá con otros ojos, con otra cara o en otras manos. Pero siempre vuelve. Entonces te acordarás de todas y cada una de las lágrimas que hayan (que he) derramado por ti, por tu inconsciencia, por tu frialdad a la hora de jurar y perjurar mirando a los ojos que no fuiste tú. Quizás ahora todo esto te parezca absurdo, o pienses que estás lo suficientemente preparado como para que no te pase a ti. Pero algún día, te acordarás de estas palabras, y quizás será tarde. Te lo avisé.
Que tengas suerte.
(Yo buscaré la mía en cada rincón)
Es un secreto...

lunes, 18 de junio de 2012
jueves, 22 de septiembre de 2011
Preguntas.
¿Te acuerdas cuando me preguntaste, justo un día antes de irte, que por qué quería que tu fueras el padre de mis hijos? Me faltaron palabras para responderte...
Quiero que mis hijos sean felices. Y nadie me hace más feliz que tú, qué menos que darles a ellos la oportunidad de conocerte, de disfrutar de ti, de que los hagas felices como me haces a mi.
Quiero que tengan un padre de quien sentirse orgullosos, como yo me siento orgullosa de ti.
Quiero que crezcan con amor, con mucho amor... y a ti de eso te sobra para darles.
Quiero que se rían, quiero oírlos reír constantemente. Y quien mejor que tú, Dani, mi niño eterno, para hacerlos reír, siempre con tus ganas de alegrar la vida y tus pequeñas cosas.
Quiero que sean personas de provecho, que tengan un ejemplo a seguir y aspiraciones en la vida. Quiero que seas el espejo donde ellos puedan mirarse.
Quiero un padre que los comprenda, los ayude y los entienda; pongo la mano en el fuego de que serías capaz de sacarlos del peor de los agujeros.
Quiero que seas tú porque siento que nadie se merece más que tú el tener parte de mi durmiendo entre tus brazos, sobre tu pecho. Alguien que te quiera incondicionalmente desde el primer día de su vida y sin motivos aparentes, que te vea como lo más grande, que haga que lo que yo te quiero parezca minúsculo al lado de su querer.
Quiero que seas tú. Algo me dice que tienes que ser tú con quien acabe mis días.
Quiero que esto dure siempre y que no pare de crecer, que cada día que pase me alegre más de haberte conocido, de las casualidades de la vida.
Espero que entiendas lo que esto significa para mí, el verte con estos ojos, con los que nunca vi a nadie, y que sepas valorar todo lo que daría por ti sin condiciones, sin pedirte nada a cambio.
Te amo.
Quiero que mis hijos sean felices. Y nadie me hace más feliz que tú, qué menos que darles a ellos la oportunidad de conocerte, de disfrutar de ti, de que los hagas felices como me haces a mi.
Quiero que tengan un padre de quien sentirse orgullosos, como yo me siento orgullosa de ti.
Quiero que crezcan con amor, con mucho amor... y a ti de eso te sobra para darles.
Quiero que se rían, quiero oírlos reír constantemente. Y quien mejor que tú, Dani, mi niño eterno, para hacerlos reír, siempre con tus ganas de alegrar la vida y tus pequeñas cosas.
Quiero que sean personas de provecho, que tengan un ejemplo a seguir y aspiraciones en la vida. Quiero que seas el espejo donde ellos puedan mirarse.
Quiero un padre que los comprenda, los ayude y los entienda; pongo la mano en el fuego de que serías capaz de sacarlos del peor de los agujeros.
Quiero que seas tú porque siento que nadie se merece más que tú el tener parte de mi durmiendo entre tus brazos, sobre tu pecho. Alguien que te quiera incondicionalmente desde el primer día de su vida y sin motivos aparentes, que te vea como lo más grande, que haga que lo que yo te quiero parezca minúsculo al lado de su querer.
Quiero que seas tú. Algo me dice que tienes que ser tú con quien acabe mis días.
Quiero que esto dure siempre y que no pare de crecer, que cada día que pase me alegre más de haberte conocido, de las casualidades de la vida.
Espero que entiendas lo que esto significa para mí, el verte con estos ojos, con los que nunca vi a nadie, y que sepas valorar todo lo que daría por ti sin condiciones, sin pedirte nada a cambio.
Te amo.
martes, 20 de septiembre de 2011
Quiero que sepas.
Quiero que sepas que estoy muy orgullosa de ti. Estoy orgullosa y quiero que el mundo entero sepa que eres parte de mí.
Estoy orgullosa por tu fuerza, por portarte como un hombre. Porque sabes donde estás y sabes a lo que vas. Porque en esas calles que pisarás los próximos cinco meses, hay gente que no conoces. Gente que no te conoce. Pero sin embargo, darías tu vida por ellos. Porque estás allí por ti, pero principalmente estás allí porque ellos necesitan gente como tú, gente que proteja a sus niños y mayores. Porque necesitan que alguien cierre las heridas que la guerra les dejó, gente que evite que vuelvan a derramar una lágrima de dolor por perder a un ser querido.
Te admiro, créeme, te admiro y mucho. Por eso pienso estar a tu lado, pase lo que pase, y apoyarte en todo. Porque te lo mereces. Porque esa gente se merece tener a alguien como tú que les dé seguridad (y créeme que en eso no hay quien te gane).
Porque tus padres, tus abuelos, tu familia y tus amigos, tienen motivos más que de sobra para estar orgullosos de ti.
Porque tienes dos cojones y dejas el miedo a un lado, dejas tu vida parada medio año para hacer un bien inmenso, para salvar vidas ajenas.
Porque pienso que no existe nadie mejor que tu para llevarme de la mano, porque lo vales y lo demuestras.
Y lo demuestras, no porque tengas que demostrarle al mundo quien eres, sino porque te sale de dentro.
Porque te lo mereces, estoy orgullosa de ti y quiero que el mundo lo sepa.
Te amo.
Estoy orgullosa por tu fuerza, por portarte como un hombre. Porque sabes donde estás y sabes a lo que vas. Porque en esas calles que pisarás los próximos cinco meses, hay gente que no conoces. Gente que no te conoce. Pero sin embargo, darías tu vida por ellos. Porque estás allí por ti, pero principalmente estás allí porque ellos necesitan gente como tú, gente que proteja a sus niños y mayores. Porque necesitan que alguien cierre las heridas que la guerra les dejó, gente que evite que vuelvan a derramar una lágrima de dolor por perder a un ser querido.
Te admiro, créeme, te admiro y mucho. Por eso pienso estar a tu lado, pase lo que pase, y apoyarte en todo. Porque te lo mereces. Porque esa gente se merece tener a alguien como tú que les dé seguridad (y créeme que en eso no hay quien te gane).
Porque tus padres, tus abuelos, tu familia y tus amigos, tienen motivos más que de sobra para estar orgullosos de ti.
Porque tienes dos cojones y dejas el miedo a un lado, dejas tu vida parada medio año para hacer un bien inmenso, para salvar vidas ajenas.
Porque pienso que no existe nadie mejor que tu para llevarme de la mano, porque lo vales y lo demuestras.
Y lo demuestras, no porque tengas que demostrarle al mundo quien eres, sino porque te sale de dentro.
Porque te lo mereces, estoy orgullosa de ti y quiero que el mundo lo sepa.
Te amo.
lunes, 19 de septiembre de 2011
Llegó el día...
Llegó el día. Hoy te has ido de mi lado. Y lo único que puedo decirte es: Bienvenido al resto de nuestra vida.
Porque después de esto, no dejaré que te separes de mi ni un momento. Porque después de esto, si aguantas por mi, por nosotros, mereces que te regale mi vida entera. Porque los relojes se me han parado el 19 de septiembre de 2011 a las 17:23, cuando te vi cruzar esa puerta que pondría 5000 kilómetros de distancia entre nuestros labios.
Quiero que sepas que todos te necesitamos aquí, que quiero estar cerca de ti; lo más lejos...a tu lado.
Y ahora dime qué le digo yo a mi cama cuando faltes tantos días, qué le digo yo a mis manos cuando me pidan tus caricias, qué le digo yo a mis ojos cuando busquen los tuyos y no los encuentren. Qué me digo yo cuando te necesite y no te tenga...
Que no se me quita este maldito nudo de la garganta, que no se me va tu olor, que siempre tengo los ojos empañados porque no paro de pensar en ti.
Dime cómo lo hago, en qué libro busco, a quién le pregunto para que me quite este vacío que me queda sin ti.
Prométeme que volverás pronto, porque yo no puedo prometerte que estaré bien sin ti.
Recuerda siempre que te quiero mas que a nadie...no lo olvides nunca ni lo dudes ni un segundo.
Te amo.
Porque después de esto, no dejaré que te separes de mi ni un momento. Porque después de esto, si aguantas por mi, por nosotros, mereces que te regale mi vida entera. Porque los relojes se me han parado el 19 de septiembre de 2011 a las 17:23, cuando te vi cruzar esa puerta que pondría 5000 kilómetros de distancia entre nuestros labios.
Quiero que sepas que todos te necesitamos aquí, que quiero estar cerca de ti; lo más lejos...a tu lado.
Y ahora dime qué le digo yo a mi cama cuando faltes tantos días, qué le digo yo a mis manos cuando me pidan tus caricias, qué le digo yo a mis ojos cuando busquen los tuyos y no los encuentren. Qué me digo yo cuando te necesite y no te tenga...
Que no se me quita este maldito nudo de la garganta, que no se me va tu olor, que siempre tengo los ojos empañados porque no paro de pensar en ti.
Dime cómo lo hago, en qué libro busco, a quién le pregunto para que me quite este vacío que me queda sin ti.
Prométeme que volverás pronto, porque yo no puedo prometerte que estaré bien sin ti.
Recuerda siempre que te quiero mas que a nadie...no lo olvides nunca ni lo dudes ni un segundo.
Te amo.
lunes, 5 de septiembre de 2011
El tiempo no perdona.
Maldito sea el tiempo. Lo rápido que pasa cuando todo va bien, y lo eterno que se torna cuando algo nos hace sufrir. Hoy me he dado cuenta de que mis horas a tu lado están contadas. Y hoy, precisamente hoy, no hago más que arrepentirme de cada enfado, de cada día gris. De cada beso que no te he dado.
Tengo una deuda contigo; te debo abrazos, besos, caricias y lágrimas. Te debo minutos de alegría y segundos de silencio. Te debo noches enteras. Y veo que me falta tiempo para darte todo lo que te debo, y me duermo cada noche ahogándome en la pena de pensar que al despertar, habré perdido horas de ti, de nosotros.
Que cada vez falta menos, y el tiempo no perdona. Y en este caso, tampoco cura heridas; esta vez, el tiempo es el que las abre. Ese tiempo que me ha enseñado que siempre hay algo más, que eres diferente, que eres tú y solo tú quien merece más que nadie mis días. Ese maldito tiempo que me va a separar de ti, que me privará de tu sonrisa, de tus consuelos, de tus locuras y tus rarezas. De tus besos, de tu pasión. De mi mayor alegría.
No perdona a nadie, el tiempo no perdona a nadie. Y tampoco lo hará con nosotros.
Sólo prométeme que tendremos la oportunidad de recuperar el tiempo perdido, y estaré siempre a tu lado, pase lo que pase, por mucho que me duela. Por mucho que llore, por mucho que te extrañe, por muy sola que me sienta. Siempre contigo.
Siempre.
(Y recuerda... que quiero estar contigo hasta que me arrugue entera y me quede sin dientes...)
Tengo una deuda contigo; te debo abrazos, besos, caricias y lágrimas. Te debo minutos de alegría y segundos de silencio. Te debo noches enteras. Y veo que me falta tiempo para darte todo lo que te debo, y me duermo cada noche ahogándome en la pena de pensar que al despertar, habré perdido horas de ti, de nosotros.
Que cada vez falta menos, y el tiempo no perdona. Y en este caso, tampoco cura heridas; esta vez, el tiempo es el que las abre. Ese tiempo que me ha enseñado que siempre hay algo más, que eres diferente, que eres tú y solo tú quien merece más que nadie mis días. Ese maldito tiempo que me va a separar de ti, que me privará de tu sonrisa, de tus consuelos, de tus locuras y tus rarezas. De tus besos, de tu pasión. De mi mayor alegría.
No perdona a nadie, el tiempo no perdona a nadie. Y tampoco lo hará con nosotros.
Sólo prométeme que tendremos la oportunidad de recuperar el tiempo perdido, y estaré siempre a tu lado, pase lo que pase, por mucho que me duela. Por mucho que llore, por mucho que te extrañe, por muy sola que me sienta. Siempre contigo.
Siempre.
(Y recuerda... que quiero estar contigo hasta que me arrugue entera y me quede sin dientes...)
miércoles, 3 de agosto de 2011
Verano.
Por las palas, por hacerme la croqueta en la arena, por los lotes de reir, por ayudarme a perderle el miedo al agua de la playa. Por los chocazos, los desmayos, los mareos... por cuidarme y preocuparte tanto por mi.
Por esos cigarritos sentados en la orilla, por las botellonas un martes por la noche los dos solos hasta las 5 de la mañana, por las cervecitas y el adobo hablando y hablando... Por escaparte conmigo cada vez que puedes. Por regalarme tu tiempo.
Son estas pequeñas cosas las que me hacen quererte cada día mas. Y aunque a veces me enfade o me raye porque haya cosas que me molesten o me duelan, creeme que soy consciente de lo que tengo, y aunque tenga mis días tontos (muy tontos), no te dejaría escapar por nada del mundo. Porque me encantas. Porque eres mi día a día. Porque claro que puedo imaginarme sin ti, pero sabiendo que existes y que estas aquí, y que siento que eres para mi, el que pueda estar sin ti no entra en mis opciones del mañana.
Porque no es que te quiera mas que a nadie, es que te quiero como nunca he querido a nadie.
Siempre te echo de menos y pienso en ti con cada cosa que hago o cada cosa que me pasa; eres todo lo que necesito, porque sabes ser un novio, pero también un amigo, incluso a veces un padre o un hermano mayor.
¿Qué mas puedo pedir? Lo tienes todo, y es por eso que te quiero sólo para mi.
Y prometo estar siempre a tu lado, tanto en los buenos ratos como en los peores, cuando quieras ir de fiesta o cuando quieras quedarte en tu casa en pijama, cuando te duela la cara de reirte o los ojos de llorar, cuando estés cerca, y cuando estés muy lejos, siempre estaré contigo, pase lo que pase y cueste lo que cueste.
A cambio, sólo te pido una cosa; acuerdate de mi...
Te Quiero.
Por esos cigarritos sentados en la orilla, por las botellonas un martes por la noche los dos solos hasta las 5 de la mañana, por las cervecitas y el adobo hablando y hablando... Por escaparte conmigo cada vez que puedes. Por regalarme tu tiempo.
Son estas pequeñas cosas las que me hacen quererte cada día mas. Y aunque a veces me enfade o me raye porque haya cosas que me molesten o me duelan, creeme que soy consciente de lo que tengo, y aunque tenga mis días tontos (muy tontos), no te dejaría escapar por nada del mundo. Porque me encantas. Porque eres mi día a día. Porque claro que puedo imaginarme sin ti, pero sabiendo que existes y que estas aquí, y que siento que eres para mi, el que pueda estar sin ti no entra en mis opciones del mañana.
Porque no es que te quiera mas que a nadie, es que te quiero como nunca he querido a nadie.
Siempre te echo de menos y pienso en ti con cada cosa que hago o cada cosa que me pasa; eres todo lo que necesito, porque sabes ser un novio, pero también un amigo, incluso a veces un padre o un hermano mayor.
¿Qué mas puedo pedir? Lo tienes todo, y es por eso que te quiero sólo para mi.
Y prometo estar siempre a tu lado, tanto en los buenos ratos como en los peores, cuando quieras ir de fiesta o cuando quieras quedarte en tu casa en pijama, cuando te duela la cara de reirte o los ojos de llorar, cuando estés cerca, y cuando estés muy lejos, siempre estaré contigo, pase lo que pase y cueste lo que cueste.
A cambio, sólo te pido una cosa; acuerdate de mi...
Te Quiero.
viernes, 22 de julio de 2011
De Vuelta.
Hoy estoy de vuelta. Después de dos meses sin pasar por aquí, hoy por fin estoy de vuelta.
Como todo en esta vida, de vueltas va la cosa. De vuelta a lo mismo.
Agujeros en los que uno recuerda haber caído, y en los que teme volver a caer. Y caemos.
Caemos una y otra vez. Caemos una y otra vez porque sí, sin pensar las consecuencias, a sabiendas de que sólo nosotros somos capaces de tropezar dos veces con la misma piedra. Y tropezamos. Y nos duele; esa piedra nos duele infinitamente, esa piedra que no sale del zapato y que te duele a cada paso que das; esa piedra que te impide pisar sobre seguro, porque sabes que si pisas fuerte te acabará doliendo. Esa maldita piedra que cuando entra, parece que nunca vuelve a salir del maldito zapato.
Quizás sea lo mejor, saber que la piedra está ahí, que si nos ha dolido con un paso, nos volverá a doler con otro... no va a doler menos el saber que la piedra está ahí, pero al menos eres consciente de que nada es tan bonito como lo pintan, y que el dolor puede estar a tan sólo un paso de nuestros pies. Malditas piedras.
Putas mentiras.
Siempre me siento feliz, ¿Sabes por qué? Porque no espero nada de nadie; esperar siempre duele y duele mucho.No esperes nada bueno de nadie, así nada podrá sorprenderte. (William Shakespeare)
Como todo en esta vida, de vueltas va la cosa. De vuelta a lo mismo.
Agujeros en los que uno recuerda haber caído, y en los que teme volver a caer. Y caemos.
Caemos una y otra vez. Caemos una y otra vez porque sí, sin pensar las consecuencias, a sabiendas de que sólo nosotros somos capaces de tropezar dos veces con la misma piedra. Y tropezamos. Y nos duele; esa piedra nos duele infinitamente, esa piedra que no sale del zapato y que te duele a cada paso que das; esa piedra que te impide pisar sobre seguro, porque sabes que si pisas fuerte te acabará doliendo. Esa maldita piedra que cuando entra, parece que nunca vuelve a salir del maldito zapato.
Quizás sea lo mejor, saber que la piedra está ahí, que si nos ha dolido con un paso, nos volverá a doler con otro... no va a doler menos el saber que la piedra está ahí, pero al menos eres consciente de que nada es tan bonito como lo pintan, y que el dolor puede estar a tan sólo un paso de nuestros pies. Malditas piedras.
Putas mentiras.
Siempre me siento feliz, ¿Sabes por qué? Porque no espero nada de nadie; esperar siempre duele y duele mucho.No esperes nada bueno de nadie, así nada podrá sorprenderte. (William Shakespeare)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)