Quiero que sepas que estoy muy orgullosa de ti. Estoy orgullosa y quiero que el mundo entero sepa que eres parte de mí.
Estoy orgullosa por tu fuerza, por portarte como un hombre. Porque sabes donde estás y sabes a lo que vas. Porque en esas calles que pisarás los próximos cinco meses, hay gente que no conoces. Gente que no te conoce. Pero sin embargo, darías tu vida por ellos. Porque estás allí por ti, pero principalmente estás allí porque ellos necesitan gente como tú, gente que proteja a sus niños y mayores. Porque necesitan que alguien cierre las heridas que la guerra les dejó, gente que evite que vuelvan a derramar una lágrima de dolor por perder a un ser querido.
Te admiro, créeme, te admiro y mucho. Por eso pienso estar a tu lado, pase lo que pase, y apoyarte en todo. Porque te lo mereces. Porque esa gente se merece tener a alguien como tú que les dé seguridad (y créeme que en eso no hay quien te gane).
Porque tus padres, tus abuelos, tu familia y tus amigos, tienen motivos más que de sobra para estar orgullosos de ti.
Porque tienes dos cojones y dejas el miedo a un lado, dejas tu vida parada medio año para hacer un bien inmenso, para salvar vidas ajenas.
Porque pienso que no existe nadie mejor que tu para llevarme de la mano, porque lo vales y lo demuestras.
Y lo demuestras, no porque tengas que demostrarle al mundo quien eres, sino porque te sale de dentro.
Porque te lo mereces, estoy orgullosa de ti y quiero que el mundo lo sepa.
Te amo.
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