jueves, 14 de abril de 2011

Unpocodetodo.

Me encanta mirarte. Adoro el grandísimo poder que puedo tener sobre ti cuando te lanzo una mirada y me lo entiendes todo.
Me encanta ir contigo por la calle, que el mundo entero se entere de lo que llevo al lado, que se mueran de envidia imaginándonos cuando nadie puede vernos.
Me pierden tus formas... me vuelves loca cuando sacas tu lado más golfo, y cuando sacas el lado romántico me derrites de una manera descomunal.
Eres perfecto en todas tus maneras. Me haces perder los papeles cada vez que quieres, sabes muy bien cómo hacerlo y te encanta aprovecharlo...
Me gusta que tengas miedo cuando no estoy contigo; quizá eso sea un punto a mi favor, así uno valora más lo que tiene (y te lo digo porque yo también tengo miedo cuando estoy sin ti).
Te mataría cada vez que te enfadas conmigo por las películas en 3D que te montas tú solito con tus amigos los celos, pero te quiero demasiado como para matarte (un punto a tu favor), así que prefiero hablar contigo una y otra vez hasta intentar que entres en razón, a pesar de que sólo me contestes con monosílabos, onomatopeyas, y te limites a decirme y a decirte que eres un celoso y lo sabes... y no es eso lo que busco, yo no quiero culpas porque con eso no gano nada, quiero soluciones, o al menos que lo intentes; quizá te hagas mas bien a ti mismo que a mi.
Eres mi comida favorita y el vino que más rápido me emborracha... eres mi perdición y lo sabes, que jamás tuve ante mis ojos un hombre tan perfecto, físicamente y personalmente, con tanto carisma y capaz de contagiarme las ganas de todo, de aumentar tanto mis ganas de vivir, como si no fuesen suficientes las que ya tuviese antes.
Y lo cierto es que siento que últimamente sólo vivo para los viernes, para verte la cara, besarte y perderme en tu cuerpo, para inventar mil locuras por ti, para escribirte mil palabras a las que puedas acudir siempre que quieras.

Y es que últimamente vivo por ti...

martes, 12 de abril de 2011

Exteriores.

''Me divierte terriblemente ver el  dilema moral que más de una sufre cuando se lo cruza de frente, al pensar que tiene 5 segundos, quizá 10, para observarlo, para admirarlo antes de perderlo de vista…y el hecho de no saber donde mirar, si mirar sus ojos de cristal, su boca de apariencia dulce, su cuerpo escultural o su pelo travieso. Me extasía el hecho de pensar que yo tengo todo el tiempo del mundo para rendirme a él, para mirarlo una y otra vez, centímetro a centímetro hasta registrar cada lunar escondido en su piel…y que al resto de mortales solo le brinde unos segundos de pasada.

El hecho de despertarme a su lado cada mañana es algo que no termino de creerme por muchos días que pasen. Solía pasar tantas noches pensando en él, que me dormía con su recuerdo y al amanecer me encontraba sola, entre sábanas revueltas. Y ahora…¡quién me lo iba a decir! ahí esta él, revuelto entre mis sábanas por la mañana, con esos pelos de loco que a mi me vuelven loca y esa sonrisa de niño pequeño con la que se despierta, que hace que te den ganas de comerte el mundo, o más bien de comértelo a él...

Pensar que está a mi lado, que sólo me cruza la mirada a mi cuando 30 personas lo miran a él, me hace sentir tan orgullosa de tenerle... Y el saber que puedo fundirme con su piel siempre que quiera, que sus ojos me abren tantos amaneceres, me hace sentir una felicidad inmensa, como jamás la había experimentado.''

Y esto son sólo pequeños detalles que le daría de ti a cualquier mortal, para que se hiciese una milimétrica idea de lo increíble que es tenerte cerca.
(El saber que existes, que te cruzaste en mi camino, y el sentir que eres para mi, son mis ganas de seguir adelante mi camino, siempre contigo de la mano...)

No me sueltes nunca.


lunes, 11 de abril de 2011

Creer...

Créeme que no te miento si te digo que te bajaría el cielo pedazo a pedazo, estrella por estrella, aunque me dejase la vida en ello.
Créeme si te digo que siento que te necesito en mi vida, que tal vez hace 6 meses no pensaba en necesitar a alguien más para que formase parte de mí, pero me has entrado muy adentro y  ya no hay manera de sacarte (y si esa manera existe, déjame vivir en la ignorancia, porque ni quiero ni necesito saber de ella).
Créeme cuando te confieso que tu cara al despertar es lo más bonito que se ha parado ante mis ojos, que me encanta perderme en tu piel, y que recuerdo tu olor como si fuese mi propio nombre.
Créeme si te digo que no creo en los límites del tiempo, porque he comprobado en mis propias carnes que 7 días sin ti se pasan como un mes, y que tres horas contigo duran lo que dura un beso.
Créeme cuando te confieso que me encanta imaginar una vida a tu lado, que sueño con llevar algo tuyo dentro de mi, que una de las ilusiones que hoy en día me dibujan una sonrisa es imaginarme de tu brazo con un vestido blanco y verte llorar de alegría... que yo se que son locuras, que ni siquiera sabemos donde despertaremos mañana, pero esto no es una obligación, ni un contrato, ni te culparé por haberme hecho creer en este tipo de ilusiones si algún día decides tomar otro camino; tan sólo déjame ser feliz soñando lo que sueño mientras exista la ilusión.
Créeme cuando no te digo nada, cuando solamente me dedico a mirarte, a observarte; me conoces más de lo que yo pensaba, así que créete todo lo que mis ojos sean capaz de confesarte en momentos así.
Créeme cuando te haga saber que te necesito como si hablase de una droga, como si hablase de respirar, porque eres el oxígeno que me ayuda a seguir adelante cada día.
Créeme que eres mi mayor apoyo cuando pienso en todas las ausencias que hay en mi vida, en todas aquellas personas que ya no están y que tanto necesito, porque siento que me aportas todo lo bueno que ellas ya no pueden darme porque no están aquí.
Créeme que necesito pedirte mil perdones y darte mil gracias por tragarte conmigo mis lágrimas mas amargas, por hacerme saber que estás aquí conmigo para reír y para llorar a mi mismo compás sin importarte el motivo, para darme la mano cuando tenga miedo y abrazarme cuando más lo necesite.
Créeme si hoy te confieso que creo que estás aquí, a mi lado, porque algo, alguien (yo se bien a qué me refiero) quieren que sea feliz, que esté protegida y que no me falte un motivo para sonreír cada mañana.
Créeme, porque he de confesarte que ahora mismo, mientras escribo estas letras, tengo el corazón encogido y las mejillas bañadas de lágrimas.
Créeme si te digo que eres lo mejor que me ha pasado en la vida.

(Créeme si te digo que te quiero tanto que hasta me duele el corazón)

Te amo.

jueves, 7 de abril de 2011

Ausencias.

No puedo.
Te echo de menos.
Necesito tenerte cerca. Quiero besarte, sentirte. Necesito oírte respirar.
Los días pasan lentos, y siento cómo se me cae la casa encima porque tú no estás aquí.
Me ahogo entre estas cuatro paredes. Me ahogo entre el cielo y la tierra porque no te llevo de la mano.
Tengo frío, las noches nunca acaban y son más oscuras de lo normal porque tus manos no agarran mi cintura en esta cama vacía.
Tengo hambre de tus besos y sed de tus caricias. Mi boca te llama, mi cuerpo te grita y tú no estás.
Quisiera vivir en ti.
Quisiera despertar cada mañana y que tú estés ahí, que el verde de tus ojos me despierte en cada amanecer.
Necesito que todo huela a ti, que todo lo que me rodea tenga tu esencia impregnada para sentirte conmigo en la distancia.
Quisiera que fueras tú el que me robe el sueño cada noche a tu antojo, y no el maldito pensamiento que me perfora por dentro recordándome que no estás aquí.
El amor genera en mí el mayor de los odios; por amarte así odio tanto tus ausencias.
Odio todo aquello que te separe de mi. Odio los relojes, las horas, las hojas que caen del calendario que empezamos con un cruce de miradas.
Odio que sigan pasando los días con ella de por medio, con la maldita distancia.
Odio sentir que me faltará vida para disfrutar de ti como nadie más sería capaz de hacerlo.
Odio gritarle al mundo que te echo de menos, y que éste se tape los oídos y mire hacia otro lado, dejándome a la soledad como única compañera.

Siento que pierdo mis alas cuando no estoy contigo.
Te necesito para ser feliz.


Te amo.

lunes, 4 de abril de 2011

Regalos.

Te regalo mis amaneceres, que no son pocos.
Te regalo mis suspiros, esos besos que no se dan y que tanto guardan dentro.
Te regalo mi cuerpo, siempre que lo quieras, sólo para ti.
Te regalo mis sonrisas, con la esperanza de contagiarte mis alegrías.
Te regalo mis secretos más íntimos, para que los guardes como lo hice yo.
Te regalo mi confianza, esa que tanto cuesta encontrar y es tan difícil de conservar.
Te regalo mis besos por toda tu piel, para que sientas todo lo que mis labios quieren decirte.
Te regalo mi tiempo, porque siento que es más valioso estando a tu lado.
Te regalo tranquilidad, para que nada perturbe tus días.
Te regalo sueños, para que vivas con ganas de que se cumplan algún día.
Te regalo ilusión, para que no te falten motivos para querer que pase el tiempo.

Te regalo la oportunidad de ser feliz.

Quizá sean los regalos mas difíciles que puedas tener, porque al no poseerlos físicamente, no podrás devolvérmelos si te marchas de mi lado.
¿Y sabes lo mejor? Que seguirías recordándolos por mucho tiempo que pasara, porque no es un material, sino un sentimiento.
Y es tan difícil borrar los rastros de la inmaterial felicidad...

Por lo que ha sido. Por lo que es. Y porque espero que lo siga siendo.
Por nosotros.

(Necesitaba que me quisieran, pero mas que nada necesitaba saber quererme yo, y es el regalo más grande que me hayan podido hacer en la vida)

Gracias a ti lo estoy consiguiendo.


Te amo.