martes, 12 de abril de 2011

Exteriores.

''Me divierte terriblemente ver el  dilema moral que más de una sufre cuando se lo cruza de frente, al pensar que tiene 5 segundos, quizá 10, para observarlo, para admirarlo antes de perderlo de vista…y el hecho de no saber donde mirar, si mirar sus ojos de cristal, su boca de apariencia dulce, su cuerpo escultural o su pelo travieso. Me extasía el hecho de pensar que yo tengo todo el tiempo del mundo para rendirme a él, para mirarlo una y otra vez, centímetro a centímetro hasta registrar cada lunar escondido en su piel…y que al resto de mortales solo le brinde unos segundos de pasada.

El hecho de despertarme a su lado cada mañana es algo que no termino de creerme por muchos días que pasen. Solía pasar tantas noches pensando en él, que me dormía con su recuerdo y al amanecer me encontraba sola, entre sábanas revueltas. Y ahora…¡quién me lo iba a decir! ahí esta él, revuelto entre mis sábanas por la mañana, con esos pelos de loco que a mi me vuelven loca y esa sonrisa de niño pequeño con la que se despierta, que hace que te den ganas de comerte el mundo, o más bien de comértelo a él...

Pensar que está a mi lado, que sólo me cruza la mirada a mi cuando 30 personas lo miran a él, me hace sentir tan orgullosa de tenerle... Y el saber que puedo fundirme con su piel siempre que quiera, que sus ojos me abren tantos amaneceres, me hace sentir una felicidad inmensa, como jamás la había experimentado.''

Y esto son sólo pequeños detalles que le daría de ti a cualquier mortal, para que se hiciese una milimétrica idea de lo increíble que es tenerte cerca.
(El saber que existes, que te cruzaste en mi camino, y el sentir que eres para mi, son mis ganas de seguir adelante mi camino, siempre contigo de la mano...)

No me sueltes nunca.


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