Créeme que no te miento si te digo que te bajaría el cielo pedazo a pedazo, estrella por estrella, aunque me dejase la vida en ello.
Créeme si te digo que siento que te necesito en mi vida, que tal vez hace 6 meses no pensaba en necesitar a alguien más para que formase parte de mí, pero me has entrado muy adentro y ya no hay manera de sacarte (y si esa manera existe, déjame vivir en la ignorancia, porque ni quiero ni necesito saber de ella).
Créeme cuando te confieso que tu cara al despertar es lo más bonito que se ha parado ante mis ojos, que me encanta perderme en tu piel, y que recuerdo tu olor como si fuese mi propio nombre.
Créeme si te digo que no creo en los límites del tiempo, porque he comprobado en mis propias carnes que 7 días sin ti se pasan como un mes, y que tres horas contigo duran lo que dura un beso.
Créeme cuando te confieso que me encanta imaginar una vida a tu lado, que sueño con llevar algo tuyo dentro de mi, que una de las ilusiones que hoy en día me dibujan una sonrisa es imaginarme de tu brazo con un vestido blanco y verte llorar de alegría... que yo se que son locuras, que ni siquiera sabemos donde despertaremos mañana, pero esto no es una obligación, ni un contrato, ni te culparé por haberme hecho creer en este tipo de ilusiones si algún día decides tomar otro camino; tan sólo déjame ser feliz soñando lo que sueño mientras exista la ilusión.
Créeme cuando no te digo nada, cuando solamente me dedico a mirarte, a observarte; me conoces más de lo que yo pensaba, así que créete todo lo que mis ojos sean capaz de confesarte en momentos así.
Créeme cuando te haga saber que te necesito como si hablase de una droga, como si hablase de respirar, porque eres el oxígeno que me ayuda a seguir adelante cada día.
Créeme que eres mi mayor apoyo cuando pienso en todas las ausencias que hay en mi vida, en todas aquellas personas que ya no están y que tanto necesito, porque siento que me aportas todo lo bueno que ellas ya no pueden darme porque no están aquí.
Créeme que necesito pedirte mil perdones y darte mil gracias por tragarte conmigo mis lágrimas mas amargas, por hacerme saber que estás aquí conmigo para reír y para llorar a mi mismo compás sin importarte el motivo, para darme la mano cuando tenga miedo y abrazarme cuando más lo necesite.
Créeme si hoy te confieso que creo que estás aquí, a mi lado, porque algo, alguien (yo se bien a qué me refiero) quieren que sea feliz, que esté protegida y que no me falte un motivo para sonreír cada mañana.
Créeme, porque he de confesarte que ahora mismo, mientras escribo estas letras, tengo el corazón encogido y las mejillas bañadas de lágrimas.
Créeme si te digo que eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
(Créeme si te digo que te quiero tanto que hasta me duele el corazón)
Te amo.
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