Momentos de fragilidad extrema en los que sientes que todo pende de un hilo.
Miedo de lo que aún no ha sucedido, pero puede suceder.
Angustia por no saber de qué color amanecerá el mañana.
Pánico de imaginar lo tan fácilmente imaginable y doloroso.
Temor de besar de nuevo los labios de la soledad.
Se acabó.
Dejemos todo esto a un lado.
Pienso disfrutar cada segundo de ti.
Aprovecharé cada minuto contigo y grabaré cada instante en mi mente, por si alguna vez tiene que formar parte de mi memoria para recordarme que alguna vez fui capaz de ser feliz.
Te voy a amar con todas las consecuencias.
Lo único que se es que estoy contigo.
Que quiero caminar contigo.
Que quiero ser feliz contigo, pase lo que pase.
Y mañana, que salga el sol por donde quiera.
Eres capaz de generar en mi el caos más intenso que jamás imaginé sentir.
(Y lo peor de todo, es que me encanta)

jueves, 31 de marzo de 2011
martes, 29 de marzo de 2011
Es más que eso.
El amor no son flores. El amor no son fechas.
No es un corazón dibujado en un papel con dos nombres y un te quiero. El amor no son bombones.
El amor no son alianzas ni esclavas con grabados en su interior.
El amor no es el regalo más caro. No es agarrarse delante de la gente para demostrar que estamos juntos.
El amor no es San Valentín. El amor no es despedirse de la vida.
El amor no es pensar por ti, ni que pienses por mi.
El amor no son cartas. El amor no es 'hacer el amor'.
El amor no es aparentar ser felices.
Es más que eso.
El amor es comerse a besos cuando nadie mira.
El amor es que cada día sea igual de importante que recordar que cualquier fecha 'señalada'.
El amor es un mensaje a las 4 de la mañana porque sí, porque me apetece recordarte que te quiero y punto.
El amor es un anillo cualquiera, comprado en cualquier parte, porque en ese momento te acordaste de mí.
El amor es una bolsa de las chuches rellenas que tanto te gustan.
El amor es emborracharse juntos sin que haya nadie más.
El amor es preferir reír y llorar contigo antes que con nadie.
El amor es conocer desde tus cicatrices hasta todo lo que te gusta comer.
El amor es saber y conocer todo lo malo de ambos, y aun así, quererse como si nada.
El amor es escaparse del mundo porque todo lo demás estorba para amarse.
El amor es ser capaz de echarse de menos incluso durmiendo en la misma cama.
El amor es estar entre mucha gente, separados, y comernos con los ojos.
El amor es tener la libertad de poder hacer lo que quieras porque te dan confianza, y no tener la necesidad de hacerlo aunque esté al alcance de tu mano.
El amor es morderse, comerse, disfrutarse, conocerse, extasiarse y descubrir cada rincón, siempre con infinitas ganas; eso sí es hacer el amor.
El amor es entenderse cuando sobran las palabras.
El amor es ser capaz de pensar como tú, y que seas capaz de pensar como yo.
El amor (nuestro amor) es obra y gracia de nosotros mismos en conjunto, y por ello es único, irrepetible, inigualable e incomparable.
Esto es sólo una de las miles de formas que pienso inventarme para que cada día entiendas de manera diferente que te quiero como a nadie.
(Ahora deja de leer como un idiota y bésame)
No es un corazón dibujado en un papel con dos nombres y un te quiero. El amor no son bombones.
El amor no son alianzas ni esclavas con grabados en su interior.
El amor no es el regalo más caro. No es agarrarse delante de la gente para demostrar que estamos juntos.
El amor no es San Valentín. El amor no es despedirse de la vida.
El amor no es pensar por ti, ni que pienses por mi.
El amor no son cartas. El amor no es 'hacer el amor'.
El amor no es aparentar ser felices.
Es más que eso.
El amor es comerse a besos cuando nadie mira.
El amor es que cada día sea igual de importante que recordar que cualquier fecha 'señalada'.
El amor es un mensaje a las 4 de la mañana porque sí, porque me apetece recordarte que te quiero y punto.
El amor es un anillo cualquiera, comprado en cualquier parte, porque en ese momento te acordaste de mí.
El amor es una bolsa de las chuches rellenas que tanto te gustan.
El amor es emborracharse juntos sin que haya nadie más.
El amor es preferir reír y llorar contigo antes que con nadie.
El amor es conocer desde tus cicatrices hasta todo lo que te gusta comer.
El amor es saber y conocer todo lo malo de ambos, y aun así, quererse como si nada.
El amor es escaparse del mundo porque todo lo demás estorba para amarse.
El amor es ser capaz de echarse de menos incluso durmiendo en la misma cama.
El amor es estar entre mucha gente, separados, y comernos con los ojos.
El amor es tener la libertad de poder hacer lo que quieras porque te dan confianza, y no tener la necesidad de hacerlo aunque esté al alcance de tu mano.
El amor es morderse, comerse, disfrutarse, conocerse, extasiarse y descubrir cada rincón, siempre con infinitas ganas; eso sí es hacer el amor.
El amor es entenderse cuando sobran las palabras.
El amor es ser capaz de pensar como tú, y que seas capaz de pensar como yo.
El amor (nuestro amor) es obra y gracia de nosotros mismos en conjunto, y por ello es único, irrepetible, inigualable e incomparable.
Esto es sólo una de las miles de formas que pienso inventarme para que cada día entiendas de manera diferente que te quiero como a nadie.
(Ahora deja de leer como un idiota y bésame)
lunes, 28 de marzo de 2011
Hablando claro.
Hoy quiero hablarte claro.
Quizá mas claro de lo que te haya hablado nunca. Hoy quiero ser realista.
Que yo se que el mundo seguirá girando aunque te marches de mi lado.
(pero sencillamente, no necesito saber hacia donde girará, prefiero que se pare y que nos bajemos juntos de este mundo loco)
Que yo se que mi vida no se acaba sin ti.
(pero imaginarme la vida sin ti es algo que dejó de entrar en mis planes desde hace tiempo)
Que yo se que no eres perfecto.
(pero tus defectos son encantadores, y me ayudan a amarte un poco más cada día)
Que yo se que las hay mejores que yo
(pero me conformo con saber que pocas serían capaz de dar todo lo que yo estoy dispuesta a dar por ti)
Que yo se que hay mas bocas en el mundo para besar
(pero he probado la tuya y ya no hay vuelta atrás)
Que yo se que hoy en día un 'para siempre' es demasiado arriesgado
(pero he decidido apostar todo a un número y no me importan las consecuencias...y ese número eres tú)
Que yo se que puedo caer y hacerme mucho daño por darlo todo
(pero bienvenidas sean todas las heridas si merece la pena el camino recorrido)
Que yo se que quizás solo soy una más
(pero creo que si te faltara, acabarías extrañándome de manera totalmente distinta a lo que hoy en dia conozcas como 'extrañar')
Que yo se que aún soy bastante joven
(pero confío en poder enseñarte cosas de la vida que quizá aun no sepas)
Que yo se que vales demasiado
(pero sinceramente, creo que merezco tenerte)
Que me da igual de todo,
Que me quedo con las seis letras de tu nombre como si fuesen mi mayor tesoro,
Que guardo cada uno de tus besos para morderlos cuando no pueda morderte la boca,
Que paso del mundo, paso del miedo, y paso del mañana si amenaza con llover.
Que te tengo a mi lado y es lo único que me importa.
(Te amo por todo, sobre todo y ante todo)
Quizá mas claro de lo que te haya hablado nunca. Hoy quiero ser realista.
Que yo se que el mundo seguirá girando aunque te marches de mi lado.
(pero sencillamente, no necesito saber hacia donde girará, prefiero que se pare y que nos bajemos juntos de este mundo loco)
Que yo se que mi vida no se acaba sin ti.
(pero imaginarme la vida sin ti es algo que dejó de entrar en mis planes desde hace tiempo)
Que yo se que no eres perfecto.
(pero tus defectos son encantadores, y me ayudan a amarte un poco más cada día)
Que yo se que las hay mejores que yo
(pero me conformo con saber que pocas serían capaz de dar todo lo que yo estoy dispuesta a dar por ti)
Que yo se que hay mas bocas en el mundo para besar
(pero he probado la tuya y ya no hay vuelta atrás)
Que yo se que hoy en día un 'para siempre' es demasiado arriesgado
(pero he decidido apostar todo a un número y no me importan las consecuencias...y ese número eres tú)
Que yo se que puedo caer y hacerme mucho daño por darlo todo
(pero bienvenidas sean todas las heridas si merece la pena el camino recorrido)
Que yo se que quizás solo soy una más
(pero creo que si te faltara, acabarías extrañándome de manera totalmente distinta a lo que hoy en dia conozcas como 'extrañar')
Que yo se que aún soy bastante joven
(pero confío en poder enseñarte cosas de la vida que quizá aun no sepas)
Que yo se que vales demasiado
(pero sinceramente, creo que merezco tenerte)
Que me da igual de todo,
Que me quedo con las seis letras de tu nombre como si fuesen mi mayor tesoro,
Que guardo cada uno de tus besos para morderlos cuando no pueda morderte la boca,
Que paso del mundo, paso del miedo, y paso del mañana si amenaza con llover.
Que te tengo a mi lado y es lo único que me importa.
(Te amo por todo, sobre todo y ante todo)
domingo, 27 de marzo de 2011
Dos.
Besa. Muerde. Siente. Huele. Aprieta. Prueba. Sigue. Arriba. Grita. Más.
Para. Así. Suave. Lame. Araña. Debajo. Agarra. Observa. Siente.
Cambia. Toca. Pellizca. Acaricia. Besa. Sigue.
Acaricia. Muerde. Fuerte. Sigue. Abraza.
Así. Mira. Cambia. Agarra. Suave.
Aprieta. Más. Besa. Besa. Besa. Sigue. Más.
Así...
Siempre diferente, haciéndome sentir siempre exactamente igual.
(No hace falta que te explique nada más)
Para. Así. Suave. Lame. Araña. Debajo. Agarra. Observa. Siente.
Cambia. Toca. Pellizca. Acaricia. Besa. Sigue.
Acaricia. Muerde. Fuerte. Sigue. Abraza.
Así. Mira. Cambia. Agarra. Suave.
Aprieta. Más. Besa. Besa. Besa. Sigue. Más.
Así...
Siempre diferente, haciéndome sentir siempre exactamente igual.
Siempre perfecto.
(No hace falta que te explique nada más)
miércoles, 23 de marzo de 2011
Dolores de cabeza...
Sabes que hoy no me encuentro bien, apenas puedo mantener los ojos abiertos sin que me lloren con este horrible dolor de cabeza que tanta lata suele darme.
Pero ya sabes, una promesa es una promesa, y yo las cumplo contra viento y marea.
Así que, como hoy no 'funciono' bien, te dejo esta canción: quiero pedirte que la escuches, que sientas la letra. Prometo compensarte la pequeñez que te regalo hoy.
Te la dedico, porque creo que es una de las maneras más exactas de definir lo que siento por ti.
Disfrútala, con todo mi amor...
(Y fue tan fácil quererte tanto, algo que no imaginaba...)
Pero ya sabes, una promesa es una promesa, y yo las cumplo contra viento y marea.
Así que, como hoy no 'funciono' bien, te dejo esta canción: quiero pedirte que la escuches, que sientas la letra. Prometo compensarte la pequeñez que te regalo hoy.
Te la dedico, porque creo que es una de las maneras más exactas de definir lo que siento por ti.
Disfrútala, con todo mi amor...
(Y fue tan fácil quererte tanto, algo que no imaginaba...)
martes, 22 de marzo de 2011
Huracanes.
Odio. Rabia. Celos. Envidia.
La húmeda gota que resbala por tu interminable espalda, de principio a fin, deslizándose sin prisa alguna; ella es la causa de mis mayores celos, por poder rozar tu piel cuando yo no puedo hacerlo.
Las sábanas que cubren tu tallado cuerpo cuando en la noche duermes, ellas son mi mayor envidia, por darte ese calor que mis brazos no alcanzan a darte porque no te tengo cerca.
Las prendas que ocultan cada centímetro de tu piel, ellas son mi mayor odio, porque privan a mis ojos de admirar todo lo que más deseo.
Las agujas de todos los relojes que hallo en mi camino, ellas son mis peores enemigas, por recordarme incesantemente que los minutos van pasando y no te tengo a mi lado.
Los labios que posees, me hacen sentir la mayor bipolaridad jamás pensada, porque los amo; amo besarlos, amo morderlos, amo que se pierdan en mi cuerpo, amo observarlos en silencio... pero a la vez los odio, los odio porque atrapan tu sonrisa en su interior cuando más necesito verla.
La melodía que te despierta en las mañanas, ella es la culpable de mi rabia, por no ser el susurro de mi voz lo que te haga salir de tus sueños más profundos.
Son los pequeños detalles, aparentemente insignificantes para cualquiera, los que despiertan en mí los peores sentimientos por tener el divino privilegio de ser parte de tu día a día.
(Por ser parte de ti)
Todo es más cercano de lo que tú crees, y está mucho más lejos de lo que piensas en realidad.
No odio a una mujer que te mire, sinceramente yo también te miraría si no te hubiera conocido, y lo puedo comprender.
No siento rabia al ver que alguna chica coquetee contigo delante mía, estoy muy segura de hasta dónde me pueden hacer llegar mis capacidades o cualidades, llámalas como quieras.
No siento envidia de la belleza ajena, soy consciente de mi propia realidad y sé que hay mucho que mejorar, pero estoy tan segura de que puedo conseguirlo, que es algo que no me afecta.
No siento celos de alguien que haya llegado antes de que yo apareciese, al fin y al cabo, soy yo la que está aquí después de todo.
La húmeda gota que resbala por tu interminable espalda, de principio a fin, deslizándose sin prisa alguna; ella es la causa de mis mayores celos, por poder rozar tu piel cuando yo no puedo hacerlo.
Las sábanas que cubren tu tallado cuerpo cuando en la noche duermes, ellas son mi mayor envidia, por darte ese calor que mis brazos no alcanzan a darte porque no te tengo cerca.
Las prendas que ocultan cada centímetro de tu piel, ellas son mi mayor odio, porque privan a mis ojos de admirar todo lo que más deseo.
Las agujas de todos los relojes que hallo en mi camino, ellas son mis peores enemigas, por recordarme incesantemente que los minutos van pasando y no te tengo a mi lado.
Los labios que posees, me hacen sentir la mayor bipolaridad jamás pensada, porque los amo; amo besarlos, amo morderlos, amo que se pierdan en mi cuerpo, amo observarlos en silencio... pero a la vez los odio, los odio porque atrapan tu sonrisa en su interior cuando más necesito verla.
La melodía que te despierta en las mañanas, ella es la culpable de mi rabia, por no ser el susurro de mi voz lo que te haga salir de tus sueños más profundos.
Son los pequeños detalles, aparentemente insignificantes para cualquiera, los que despiertan en mí los peores sentimientos por tener el divino privilegio de ser parte de tu día a día.
(Por ser parte de ti)
lunes, 21 de marzo de 2011
No es normal.
Quiero pensar que estás aquí por alguna razón especial.
No es normal en mí estar así. No es normal en mí tener 24 horas al día en la cabeza a alguien.
No es normal en mi recordar tan firmemente un tacto y un olor.
No es normal en mí cambiar de vida radicalmente por intentar ayudarme a mí misma a ser feliz (contigo).
No es normal en mi tener miedo. No es normal en mi preocuparme más de lo normal por ciertas cosas.
No es normal en mi necesitar escuchar una voz tan a menudo. No es normal en mi llorar, ni siquiera de alegría.
No es normal en mi dejarlo todo y que no me importe nada más.
No es normal en mi quedarme sin palabras.
No es normal en mi derramar tantas letras sin necesitar una justificación.
No es normal en mi dejarme ver sin mis escudos, esos que parecen darme un cierto tipo de seguridad (algo inestable la mayoría de las veces).
No es normal en mi olvidarme del mundo. No es normal en mi ignorar los daños pasados.
No es normal en mi que se derrita esa capa de hielo que envolvía (y protegía) mi corazón.
No es normal en mi necesitar tanto un abrazo, un beso, o una caricia.
No es normal en mi aguantar la mirada durante horas, queriendo decir miles de cosas y sin ser capaz de articular una sola palabra.
No es normal en mi el no callarme los problemas o los gestos que me incomoden.
No es normal en mi confiar a ciegas. No es normal en mi medir mis actos para que todo en ti sea tranquilidad.
No es normal en mi sonreír tanto. No es normal en mi sentir tanto.
No es normal en mí ser yo misma sin que me importen las consecuencias.
O quizás... todo esto sí sea normal en mí.
Quizás todo esto sea tan solo el pequeño resumen de la persona que realmente soy.
Que por la infección provocada por esos corazones de piedra que me han rodeado en la vida, no he podido ser yo.
No me ATREVÍA a ser yo. Y para qué engañarnos, tampoco tenía ganas.
Siempre he pensado que todo daba igual, nadie se esforzaba en buscar más allá de mis retinas; en perderse en mi interior y descubrir todo lo que albergaba en mi ser.
Quizás la vida tenía preparado un plan para mi, para nosotros.
Quiero pensar que llegaste a mi vida para algo más que para conocerme... para ayudarme a conocerme a mí misma.
Para sacar lo mejor de mi. Para derretir el hielo, abrir puertas y romper cadenas.
Para adoctrinarme a querer ante todo y sobre todas las cosas.
Para enseñarme a ser feliz.
Quiero pensar que me quedan infinitud de cosas que aprender a tu lado.
No me sueltes nunca...
(Contigo todo es posible)
No es normal en mí estar así. No es normal en mí tener 24 horas al día en la cabeza a alguien.
No es normal en mi recordar tan firmemente un tacto y un olor.
No es normal en mí cambiar de vida radicalmente por intentar ayudarme a mí misma a ser feliz (contigo).
No es normal en mi tener miedo. No es normal en mi preocuparme más de lo normal por ciertas cosas.
No es normal en mi necesitar escuchar una voz tan a menudo. No es normal en mi llorar, ni siquiera de alegría.
No es normal en mi dejarlo todo y que no me importe nada más.
No es normal en mi quedarme sin palabras.
No es normal en mi derramar tantas letras sin necesitar una justificación.
No es normal en mi dejarme ver sin mis escudos, esos que parecen darme un cierto tipo de seguridad (algo inestable la mayoría de las veces).
No es normal en mi olvidarme del mundo. No es normal en mi ignorar los daños pasados.
No es normal en mi que se derrita esa capa de hielo que envolvía (y protegía) mi corazón.
No es normal en mi necesitar tanto un abrazo, un beso, o una caricia.
No es normal en mi aguantar la mirada durante horas, queriendo decir miles de cosas y sin ser capaz de articular una sola palabra.
No es normal en mi el no callarme los problemas o los gestos que me incomoden.
No es normal en mi confiar a ciegas. No es normal en mi medir mis actos para que todo en ti sea tranquilidad.
No es normal en mi sonreír tanto. No es normal en mi sentir tanto.
No es normal en mí ser yo misma sin que me importen las consecuencias.
O quizás... todo esto sí sea normal en mí.
Quizás todo esto sea tan solo el pequeño resumen de la persona que realmente soy.
Que por la infección provocada por esos corazones de piedra que me han rodeado en la vida, no he podido ser yo.
No me ATREVÍA a ser yo. Y para qué engañarnos, tampoco tenía ganas.
Siempre he pensado que todo daba igual, nadie se esforzaba en buscar más allá de mis retinas; en perderse en mi interior y descubrir todo lo que albergaba en mi ser.
Quizás la vida tenía preparado un plan para mi, para nosotros.
Quiero pensar que llegaste a mi vida para algo más que para conocerme... para ayudarme a conocerme a mí misma.
Para sacar lo mejor de mi. Para derretir el hielo, abrir puertas y romper cadenas.
Para adoctrinarme a querer ante todo y sobre todas las cosas.
Para enseñarme a ser feliz.
Quiero pensar que me quedan infinitud de cosas que aprender a tu lado.
No me sueltes nunca...
(Contigo todo es posible)
domingo, 20 de marzo de 2011
Alfabeto.
Algo me dice que tú y yo teníamos que coincidir en esta vida.
Besarte es mi mayor adicción desde que probé tus labios.
Cada día que pasa, me doy más cuenta de que tenías que llegar.
Donde quiera que esté, te siento conmigo aunque no estés a mi lado.
Eres la casualidad más perfecta de mi vida.
Felicidad es lo que se aprecia en mi cara cuando le hablo a alguien de ti.
Gracias, por ser tú...
Horas que paso sin ti, sólo son horas vacías.
Imaginar una vida a tu lado es mi mayor pasatiempo.
Jamás podría hacerte daño.
Kilos de ilusión y miles de sueños son mi día a día desde que tú estás en ellos.Las mayores locuras de mi vida son contigo, son por ti, y son sólo para ti.
Miedo, esa pequeña carga que a veces no me deja disfrutar de ti...
No quiero que me sueltes nunca.
Ojitosverdes, me encantas...
Pura pasión, así te siento cuando tu piel me roza...
Que te necesito demasiado es algo que ya he asumido.
Respirar a dos centímetros de tus labios es mi vicio...
Sonrisas de tu boca son mi mayor fuente de aliento cuando algo no va bien.
Te quiero en mi vida, pase lo que pase.
Un día sin ti dura más de 24 horas.
Verte dormir abrazado a mí es una de las mejores sensaciones que he vivido.
Words are not enough to explain how lovely you are...
Xti, xq t merecs lo mjor.
Ya no quiero conocer nada que se salga de los límites de tu cuerpo.
Zurcir los pequeños rotos y descosidos de tu corazón es mi mayor promesa.
Puedo dedicarte un alfabeto entero, toda letra adquiere un significado cuando se trata de ti...
(Contigo todo es posible.)
jueves, 17 de marzo de 2011
Pequeños consejos.
¿Sabes?
Llevo todo el día con una necesidad incontrolable de abrazarte, de darte un beso.
De verte la cara mientras hablo contigo. De rozarte los labios con mis dedos...
Es esa maldita sensación de echarte de menos cada día, y tener que conformarme, porque sé que podría ser peor, que cinco días sin verte acabarán convirtiéndose en cinco meses sin ti.
Pero no, hoy no quiero eso. Hoy no estoy aquí para decirte cuánto te necesito, ni lo mucho que eres para mí. Tengo cientos de días para escribirte sobre eso, e infinidad de segundos para recordártelo cara a cara.
Hoy me siento en la obligación de hacer algo que nunca había hecho.
Hoy necesito darte algunos consejos.
Hoy quería pedirte que seas siempre tú; que no sigas el camino marcado, porque te conducirá adonde otros han ido ya... quiero decir, que no dejes que nadie te influencie con sus decisiones, planes o ideas. Ten presente que hay gente que está tan segura de que sus actos les acarrearán consecuencias, que trataran de no ser los únicos que salgan perdiendo, y por eso tratarán de arrastrarte con ellos. Por eso, mide y sopesa cuando la situación lo requiera, escuchate a ti mismo y decide por tu propio pie. No te dejes arrastrar gratuitamente, hay muchas cosas que puedes perder por el camino.
Hoy quería explicarte que esperar que la vida te trate bien porque tú seas buena persona, es como esperar que un león no vaya a atacarte tan sólo por que seas vegetariano. Las cosas que te sucedan en la vida y que te hagan daño, serán en la mayoría de los casos, totalmente ajenas a tu persona. Con esto no quiero que cambies tu actitud, que 'te vuelvas malo, porque total, te van a hacer daño igual...'. No. Esa no es la solución. La única solución posible es aceptar esta realidad y aprender a vivir con ello, y asimilar que si nos hacen daño, no es por culpa nuestra; dejemos las autoacusaciones para otro momento. Que la vida es una veleta, y nunca se sabe hacia dónde cambiará el viento. A pesar de todo, te prometí que yo nunca te haría daño (y ya sabes que nunca rompo una promesa); quédate tranquilo por mi parte, pero no pierdas de vista el resto del mundo. La vida no siempre nos lo pone fácil cuando tratamos de ser felices.
Hoy quería recordarte que la peor guerra que existe es la de la cabeza contra el corazón. Te recomiendo que encierres ciertos pensamientos en algún lugar donde no te impidan ser feliz, ni impidan que otras personas puedan ser felices contigo. La mayoría de las veces la cabeza le cierra las puertas al corazón, limitando los sentimientos por cosas que nos han pasado o por miedos constantes que nos roban hasta el sueño.
Personalmente, creo que es muy triste perderse momentos y sensaciones únicas e irrepetibles tan sólo porque nuestra cabecita pensante no nos deje ser nosotros mismos. Hoy quiero pedirte que hagas igual que hicieron Romeo y Julieta: 'Ayúdame a olvidarme de pensar' . Prometo ayudarte siempre que lo necesites, y más si se trata de desencadenar tu corazón de tu cabeza...
Con todo esto, lo único que quiero es que pienses en ciertas cosas. Que las comprendas, con la única finalidad de conseguir que seas totalmente feliz.
'¿Eres feliz?... La pregunta más difícil. Para ser feliz hace falta coraje' (Federico Moccia)
Recuerda que siempre que te falte ese coraje, ahí estaré yo, a tu lado, apoyándote...y ofreciéndote mi hombro, mi mano, o lo que sea que necesites, para que te apoyes en mi.
Quiero que seas feliz...
(cueste lo que cueste)
Llevo todo el día con una necesidad incontrolable de abrazarte, de darte un beso.
De verte la cara mientras hablo contigo. De rozarte los labios con mis dedos...
Es esa maldita sensación de echarte de menos cada día, y tener que conformarme, porque sé que podría ser peor, que cinco días sin verte acabarán convirtiéndose en cinco meses sin ti.
Pero no, hoy no quiero eso. Hoy no estoy aquí para decirte cuánto te necesito, ni lo mucho que eres para mí. Tengo cientos de días para escribirte sobre eso, e infinidad de segundos para recordártelo cara a cara.
Hoy me siento en la obligación de hacer algo que nunca había hecho.
Hoy necesito darte algunos consejos.
Hoy quería pedirte que seas siempre tú; que no sigas el camino marcado, porque te conducirá adonde otros han ido ya... quiero decir, que no dejes que nadie te influencie con sus decisiones, planes o ideas. Ten presente que hay gente que está tan segura de que sus actos les acarrearán consecuencias, que trataran de no ser los únicos que salgan perdiendo, y por eso tratarán de arrastrarte con ellos. Por eso, mide y sopesa cuando la situación lo requiera, escuchate a ti mismo y decide por tu propio pie. No te dejes arrastrar gratuitamente, hay muchas cosas que puedes perder por el camino.
Hoy quería explicarte que esperar que la vida te trate bien porque tú seas buena persona, es como esperar que un león no vaya a atacarte tan sólo por que seas vegetariano. Las cosas que te sucedan en la vida y que te hagan daño, serán en la mayoría de los casos, totalmente ajenas a tu persona. Con esto no quiero que cambies tu actitud, que 'te vuelvas malo, porque total, te van a hacer daño igual...'. No. Esa no es la solución. La única solución posible es aceptar esta realidad y aprender a vivir con ello, y asimilar que si nos hacen daño, no es por culpa nuestra; dejemos las autoacusaciones para otro momento. Que la vida es una veleta, y nunca se sabe hacia dónde cambiará el viento. A pesar de todo, te prometí que yo nunca te haría daño (y ya sabes que nunca rompo una promesa); quédate tranquilo por mi parte, pero no pierdas de vista el resto del mundo. La vida no siempre nos lo pone fácil cuando tratamos de ser felices.
Hoy quería recordarte que la peor guerra que existe es la de la cabeza contra el corazón. Te recomiendo que encierres ciertos pensamientos en algún lugar donde no te impidan ser feliz, ni impidan que otras personas puedan ser felices contigo. La mayoría de las veces la cabeza le cierra las puertas al corazón, limitando los sentimientos por cosas que nos han pasado o por miedos constantes que nos roban hasta el sueño.
Personalmente, creo que es muy triste perderse momentos y sensaciones únicas e irrepetibles tan sólo porque nuestra cabecita pensante no nos deje ser nosotros mismos. Hoy quiero pedirte que hagas igual que hicieron Romeo y Julieta: 'Ayúdame a olvidarme de pensar' . Prometo ayudarte siempre que lo necesites, y más si se trata de desencadenar tu corazón de tu cabeza...
Con todo esto, lo único que quiero es que pienses en ciertas cosas. Que las comprendas, con la única finalidad de conseguir que seas totalmente feliz.
'¿Eres feliz?... La pregunta más difícil. Para ser feliz hace falta coraje' (Federico Moccia)
Recuerda que siempre que te falte ese coraje, ahí estaré yo, a tu lado, apoyándote...y ofreciéndote mi hombro, mi mano, o lo que sea que necesites, para que te apoyes en mi.
Quiero que seas feliz...
(cueste lo que cueste)
miércoles, 16 de marzo de 2011
El primero.
Tú y yo sabemos lo mucho que te 'enfada' pensar que no has sido el primero para mí.
¿Que no has sido el primero para mí? ¡Ven aquí y dímelo a la cara!
Estás totalmente equivocado... ¿Te explico por qué?
Eres el primero que me hace creer por momentos que soy la chica más guapa de la Tierra, con tus miraditas, tus sonrisas que esconden ese 'algo' que tan nerviosa me pone, y con tus palabras.
Eres el primero que hace que me despierte a las 5 de la mañana para pedirte con mi mayor cara de pena y los ojos cerrados de seguir dormida 'que no te vayas de la camaaaaa...' (cuando en realidad sólo vas al baño un momentito)
Eres el primero que consigue que me emborrache, se emborracha conmigo,y con la borrachera me acuesta en el sofá y me tapa para que no tenga frío, me trae la cena desde la otra punta de Rota teniendo que ir solo; intenta que coma y viendo que no lo hago, no me quita ojo de encima para asegurarse de que estoy bien...te duermes conmigo en un sofá minúsculo porque sabes que no podía moverme, pasas frío por mi culpa y aun así, no dejas de abrazarme para que no pase frío yo.
Eres el primero que me presenta delante de todos sus amigos como 'su mujer', cuando se suponía que ni siquiera eramos novios todavía.
Eres el primero que me demuestra que necesita mi piel mucho más de lo que podía imaginar.
Eres el primero que se para a mirarme cuando estoy dormida, y disfruta tanto cuando me ve despertarme.
Eres el primero que consigue que me pase toda la noche quebrándome la cabeza para intentar sorprenderte a la mañana siguiente con cualquier tontería de las mías.
Eres el primero que me hablas de pisos, de bodas y de niños con tantas ganas, a pesar de que no tengamos treinta años.
Eres el primero que llora de alegría conmigo de la mano.
Eres el primero que me hace sentir tanto miedo de poder perderte.
Eres el primero que no puede pasar más de tres horas sin hablar conmigo,y que me hace sentir esa necesidad a mi también.
Eres el primero que me hace sentir TANTO y TAN FUERTE cuando nos miramos a los ojos una tarde entera sin necesidad de hablar.
Eres el primero que hace que me levante todos los días con unas ganas tremendas de hacerte el amor (aunque no duerma contigo).
Eres el primero que ha conseguido que me quiera un poquito más a mí misma.
Eres el primero que me ESCUCHA (que no tiene nada que ver con OÍR), y después de escucharme ratos y ratos... se emociona 'con lo bien que hablo', y me hace sentir la mujer más feliz del mundo por un momento.
Eres el primero que se contagia con mis estados de ánimo, es increíble como te cambia el tono de voz cuando notas que estoy triste...
Eres el primero que consigue que no me acueste hasta que te escriba estas cosas CADA DÍA.
Eres el primero que TODOS LOS DÍAS tiene un 'Te quiero' para mí, y eres el primero que te picas si me hago la remolona y no te lo digo yo a tí (me encanta que hagas eso).
Eres el primero que me hace sentir que realmente le importo, que le gusto tal y como soy.
Eres el primero que se atreve a decirme que me ama...es más, pongo la mano en el fuego y afirmo que eres el único que ha sentido eso por mi.
Eres el primero que está orgulloso de llevarme al lado y se lo recuerda al mundo entero cada vez que puede.
Eres el primero que sabe tanto de mi vida, de mis gustos, de mis metas, y se preocupa día a día por seguir sabiendo más.
Y si quieres, te lo resumo...
Eres el primero de quien me he enamorado.
Eres el primero que me hace sentir que el mundo se acaba en ti.
Eres el primero que ha conseguido que haga tantas locuras por alguien (entre otras cosas, este blog).
Eres el primero que se ha convertido en mi mayor inspiración a la hora de escribir, tan sólo siendo tú mismo.
¿Y sabes lo mejor? Que no me importa que para tus 'otras' sí hayas sido el primero; a mi eso no me sirve de nada. Como dice Shakira en una canción: 'Una escoba nueva siempre barre bien... luego vas a ver desgastadas las cerdas...'
Para otra habrás sido el 'primero', y aun así te han fallado de una forma u otra.
Sin embargo hoy soy yo la que está a tu lado.
¿Sabes? Yo no he sido nunca la 'primera' para nadie, pero estoy segura de que quizás soy la primera para ti en muchas cosas que tienes y has vivido (y te quedan por vivir) desde que aparecí en tu vida.
Con eso me sobra.
Como ya te dije anoche en un mensaje...
'Uno no es de donde nace, sino de donde quiere morir'
Y aunque haya habido algo antes, lo que realmente importa es que no quiero que haya nada más después de ti.
Espero que estas razones y otras tantas más que no caben aquí, te sirvan para darte cuenta de que hay cosas que no merecen la importancia que a veces le das.
Y recuerda, que no es tan importante ser 'el primero', como ser LO PRIMERO.
(¿Hace falta que te recuerde que eres lo primero para mí?)
TE QUIERO
¿Que no has sido el primero para mí? ¡Ven aquí y dímelo a la cara!
Estás totalmente equivocado... ¿Te explico por qué?
Eres el primero que me hace creer por momentos que soy la chica más guapa de la Tierra, con tus miraditas, tus sonrisas que esconden ese 'algo' que tan nerviosa me pone, y con tus palabras.
Eres el primero que hace que me despierte a las 5 de la mañana para pedirte con mi mayor cara de pena y los ojos cerrados de seguir dormida 'que no te vayas de la camaaaaa...' (cuando en realidad sólo vas al baño un momentito)
Eres el primero que consigue que me emborrache, se emborracha conmigo,y con la borrachera me acuesta en el sofá y me tapa para que no tenga frío, me trae la cena desde la otra punta de Rota teniendo que ir solo; intenta que coma y viendo que no lo hago, no me quita ojo de encima para asegurarse de que estoy bien...te duermes conmigo en un sofá minúsculo porque sabes que no podía moverme, pasas frío por mi culpa y aun así, no dejas de abrazarme para que no pase frío yo.
Eres el primero que me presenta delante de todos sus amigos como 'su mujer', cuando se suponía que ni siquiera eramos novios todavía.
Eres el primero que me demuestra que necesita mi piel mucho más de lo que podía imaginar.
Eres el primero que se para a mirarme cuando estoy dormida, y disfruta tanto cuando me ve despertarme.
Eres el primero que consigue que me pase toda la noche quebrándome la cabeza para intentar sorprenderte a la mañana siguiente con cualquier tontería de las mías.
Eres el primero que me hablas de pisos, de bodas y de niños con tantas ganas, a pesar de que no tengamos treinta años.
Eres el primero que llora de alegría conmigo de la mano.
Eres el primero que me hace sentir tanto miedo de poder perderte.
Eres el primero que no puede pasar más de tres horas sin hablar conmigo,y que me hace sentir esa necesidad a mi también.
Eres el primero que me hace sentir TANTO y TAN FUERTE cuando nos miramos a los ojos una tarde entera sin necesidad de hablar.
Eres el primero que hace que me levante todos los días con unas ganas tremendas de hacerte el amor (aunque no duerma contigo).
Eres el primero que ha conseguido que me quiera un poquito más a mí misma.
Eres el primero que me ESCUCHA (que no tiene nada que ver con OÍR), y después de escucharme ratos y ratos... se emociona 'con lo bien que hablo', y me hace sentir la mujer más feliz del mundo por un momento.
Eres el primero que se contagia con mis estados de ánimo, es increíble como te cambia el tono de voz cuando notas que estoy triste...
Eres el primero que consigue que no me acueste hasta que te escriba estas cosas CADA DÍA.
Eres el primero que TODOS LOS DÍAS tiene un 'Te quiero' para mí, y eres el primero que te picas si me hago la remolona y no te lo digo yo a tí (me encanta que hagas eso).
Eres el primero que me hace sentir que realmente le importo, que le gusto tal y como soy.
Eres el primero que se atreve a decirme que me ama...es más, pongo la mano en el fuego y afirmo que eres el único que ha sentido eso por mi.
Eres el primero que está orgulloso de llevarme al lado y se lo recuerda al mundo entero cada vez que puede.
Eres el primero que sabe tanto de mi vida, de mis gustos, de mis metas, y se preocupa día a día por seguir sabiendo más.
Y si quieres, te lo resumo...
Eres el primero de quien me he enamorado.
Eres el primero que me hace sentir que el mundo se acaba en ti.
Eres el primero que ha conseguido que haga tantas locuras por alguien (entre otras cosas, este blog).
Eres el primero que se ha convertido en mi mayor inspiración a la hora de escribir, tan sólo siendo tú mismo.
¿Y sabes lo mejor? Que no me importa que para tus 'otras' sí hayas sido el primero; a mi eso no me sirve de nada. Como dice Shakira en una canción: 'Una escoba nueva siempre barre bien... luego vas a ver desgastadas las cerdas...'
Para otra habrás sido el 'primero', y aun así te han fallado de una forma u otra.
Sin embargo hoy soy yo la que está a tu lado.
¿Sabes? Yo no he sido nunca la 'primera' para nadie, pero estoy segura de que quizás soy la primera para ti en muchas cosas que tienes y has vivido (y te quedan por vivir) desde que aparecí en tu vida.
Con eso me sobra.
Como ya te dije anoche en un mensaje...
'Uno no es de donde nace, sino de donde quiere morir'
Y aunque haya habido algo antes, lo que realmente importa es que no quiero que haya nada más después de ti.
Espero que estas razones y otras tantas más que no caben aquí, te sirvan para darte cuenta de que hay cosas que no merecen la importancia que a veces le das.
Y recuerda, que no es tan importante ser 'el primero', como ser LO PRIMERO.
(¿Hace falta que te recuerde que eres lo primero para mí?)
TE QUIERO
martes, 15 de marzo de 2011
Hoy no...
Hoy no.
No me siento capaz de escribir nada.
Y sin embargo, aquí estoy. Te prometí que tendrías algo mío cada día.
Si te digo la verdad, a veces pienso que qué mas da que haga esto, si quizás ni recuerdes que lo hago día tras día, o ni siquiera lo leerás si no te impulso yo a ello. Pero todo eso me da igual, son superfluidades.
Hace mucho tiempo me prometí a mí misma no romper nunca una promesa. Por eso estoy aquí.
Porque tengo palabra y trato de demostrarlo, día a día, con cada gesto y cada acto.
Y si te digo la verdad (otra vez), quizá mas de una vez termine cuestionándome mil cosas, sopesando y meditando si realmente merece la pena darlo todo, arriesgándome a que no me paguen con la misma moneda. Exponiéndome al daño. A las mentiras. A las vueltas de la vida.
¿Pero sabes qué? Me da igual.
Me da exactamente igual. Soy feliz con lo que hago, con lo que soy, con lo que tengo y con lo que doy.
Siempre me quedará la tranquilidad de que el tiempo lo acaba poniendo todo en su lugar.
Mientras tanto... aquí estaré. Día tras día.
Porque yo no rompo una promesa, ni peco de prometer imposibles.
Y recuerda siempre que yo soy yo, con todas mis consecuencias.
Esto es sólo para tí, disfrútalo...
No me siento capaz de escribir nada.
Y sin embargo, aquí estoy. Te prometí que tendrías algo mío cada día.
Si te digo la verdad, a veces pienso que qué mas da que haga esto, si quizás ni recuerdes que lo hago día tras día, o ni siquiera lo leerás si no te impulso yo a ello. Pero todo eso me da igual, son superfluidades.
Hace mucho tiempo me prometí a mí misma no romper nunca una promesa. Por eso estoy aquí.
Porque tengo palabra y trato de demostrarlo, día a día, con cada gesto y cada acto.
Y si te digo la verdad (otra vez), quizá mas de una vez termine cuestionándome mil cosas, sopesando y meditando si realmente merece la pena darlo todo, arriesgándome a que no me paguen con la misma moneda. Exponiéndome al daño. A las mentiras. A las vueltas de la vida.
¿Pero sabes qué? Me da igual.
Me da exactamente igual. Soy feliz con lo que hago, con lo que soy, con lo que tengo y con lo que doy.
Siempre me quedará la tranquilidad de que el tiempo lo acaba poniendo todo en su lugar.
Mientras tanto... aquí estaré. Día tras día.
Porque yo no rompo una promesa, ni peco de prometer imposibles.
Y recuerda siempre que yo soy yo, con todas mis consecuencias.
Esto es sólo para tí, disfrútalo...
lunes, 14 de marzo de 2011
Lunes.
Odio los lunes. Los odio cada día un poco más.
Siento que los lunes me separan de ti. Creo que en mi cuerpo hay un reloj que me avisa perfectamente cada lunes, poniendo en mi boca la desenfrenada necesidad de besarte.
Mis lunes pasan lentos, grises; suelen ser fríos y parecen no acabar nunca.
Odio los lunes porque es el día de la semana en el cual lo pienso todo. Pienso en los buenos momentos del fin de semana, en las noches durmiendo contigo, recuerdo esa manera de reír que tienes tan increíble (ya es hora de que sepas de que además de con la boca, sabes reírte con los ojos). Pienso en que quedan cuatro días para verte. 96 horas sin ti. Y lo peor no es eso; lo peor es que eso me arrastra a pensar también en los 6 meses que me esperan sin ti. Lo peor es que me entra el miedo, me da miedo que pasen los meses, y en nuestra recíproca soledad, quieras olvidarte de mi olor, del tacto de mi piel, o simplemente que la falta de costumbre te haga olvidarte del sonido de mi risa. Tengo miedo de pensar que algún día pretendas olvidarme. Miedo de quedarme vacía, de que ya no existan letras porque tú no estás. Tengo miedo de que todos esos planes que te rondan la cabeza y que tanto disfruto escuchándolos de tu boca, se queden tan sólo en palabras que se escapan por el aire. Tengo miedo de que el verde de mis ojos quizá algún día deje de ser lo suficientemente verde para ti, y busques nuevas miradas que sepan encenderte.
Tengo que confesarte que tengo una cajita donde guardo todos estos miedos y algún que otro temor más.
Y no se por qué, pero esa cajita parece llamarme cada lunes para que la abra, para recordarme que está ahí.
Y la abro, la observo, reflexiono sobre lo que escondo en ella. Añado algunas lágrimas en su interior, y la cierro bajo llave. Esa llave que cierra la cajita, la que bloquea todo lo que se halla en ella, es tu voz al otro lado del teléfono. Es tu risa, son tus bromas y tus 'te quiero', son tus palabras que me indican que me necesitas tanto como yo a ti.
Cae la noche, y llega el momento de guardar la cajita, bien cerrada con tu llave y con todo lo que alberga en su interior; quizá en un lugar escondido no me moleste para ser feliz.
Y me acuesto, con el sonido de voz como último momento del día, acompañado de esas letras temblorosas que pocas veces te atreves a enviarme, tratando de disimular el miedo que te dan tus arrebatos de sinceridad con un '...no te cuento mas historias...' tras intentar dejarme ver lo que sientes (sabes bien a qué me refiero).
Sólo me queda dormirme, con el frío de no tenerte abrazado a mi espalda, pero con el consuelo de saber que mañana será otro día. Que serás capaz de acordarte de mi al levantarte, como cada mañana, y que entre sueño y sueño, te corresponderé con el mismo pensamiento.
Que los lunes se acaban. Que los viernes llegan.
Que un día más en soledad, es un día menos para volver a verte.
Siento que los lunes me separan de ti. Creo que en mi cuerpo hay un reloj que me avisa perfectamente cada lunes, poniendo en mi boca la desenfrenada necesidad de besarte.
Mis lunes pasan lentos, grises; suelen ser fríos y parecen no acabar nunca.
Odio los lunes porque es el día de la semana en el cual lo pienso todo. Pienso en los buenos momentos del fin de semana, en las noches durmiendo contigo, recuerdo esa manera de reír que tienes tan increíble (ya es hora de que sepas de que además de con la boca, sabes reírte con los ojos). Pienso en que quedan cuatro días para verte. 96 horas sin ti. Y lo peor no es eso; lo peor es que eso me arrastra a pensar también en los 6 meses que me esperan sin ti. Lo peor es que me entra el miedo, me da miedo que pasen los meses, y en nuestra recíproca soledad, quieras olvidarte de mi olor, del tacto de mi piel, o simplemente que la falta de costumbre te haga olvidarte del sonido de mi risa. Tengo miedo de pensar que algún día pretendas olvidarme. Miedo de quedarme vacía, de que ya no existan letras porque tú no estás. Tengo miedo de que todos esos planes que te rondan la cabeza y que tanto disfruto escuchándolos de tu boca, se queden tan sólo en palabras que se escapan por el aire. Tengo miedo de que el verde de mis ojos quizá algún día deje de ser lo suficientemente verde para ti, y busques nuevas miradas que sepan encenderte.
Tengo que confesarte que tengo una cajita donde guardo todos estos miedos y algún que otro temor más.
Y no se por qué, pero esa cajita parece llamarme cada lunes para que la abra, para recordarme que está ahí.
Y la abro, la observo, reflexiono sobre lo que escondo en ella. Añado algunas lágrimas en su interior, y la cierro bajo llave. Esa llave que cierra la cajita, la que bloquea todo lo que se halla en ella, es tu voz al otro lado del teléfono. Es tu risa, son tus bromas y tus 'te quiero', son tus palabras que me indican que me necesitas tanto como yo a ti.
Cae la noche, y llega el momento de guardar la cajita, bien cerrada con tu llave y con todo lo que alberga en su interior; quizá en un lugar escondido no me moleste para ser feliz.
Y me acuesto, con el sonido de voz como último momento del día, acompañado de esas letras temblorosas que pocas veces te atreves a enviarme, tratando de disimular el miedo que te dan tus arrebatos de sinceridad con un '...no te cuento mas historias...' tras intentar dejarme ver lo que sientes (sabes bien a qué me refiero).
Sólo me queda dormirme, con el frío de no tenerte abrazado a mi espalda, pero con el consuelo de saber que mañana será otro día. Que serás capaz de acordarte de mi al levantarte, como cada mañana, y que entre sueño y sueño, te corresponderé con el mismo pensamiento.
Que los lunes se acaban. Que los viernes llegan.
Que un día más en soledad, es un día menos para volver a verte.
domingo, 13 de marzo de 2011
Silencio.
Horizontal.
Tú y yo. Tumbados frente a frente.
Me miras. Te miro. Me miras. Te miro. Agacho la cabeza. Vuelvo a mirarte, sigues ahí...
Te observo. Me ciega tu mirada. Me hablas con tus ojos. Te sonrío con mis pestañas. Me miras. Te miro.
Me miras. Mueves la boca, parece que sonríes. Te miro. Me observas. Piensas. Reflexiono. Recordamos.
Te miro. Me miras. Sonrío. Una de tus lágrimas se atreve a decirme que me necesitas. Mi pupila te cuenta que te amo como jamás imaginé que lo haría. Tus dedos le confiesan a mis labios que las noches son mas largas si no los sienten cerca. Mis pies buscan los tuyos, para contarles que el invierno ya no duele porque somos uno.
Te respiro. Me sientes. Mi garganta quiere gritarle a los cuatro vientos todo lo que me haces sentir, pero mis cuerdas vocales no reaccionan; el brillo de tus ojos las han paralizado. Me miras. Tu pecho le declara a mi espalda que la necesita para sobrevivir en estas largas noches. Te miro. Una de mis lágrimas se escapa, confesándote que tengo miedo. Tu boca la recoge, susurrándome en las mejillas que no tengo nada que temer.
Tú.
Yo.
Silencio.
Y un millón de cosas que decir.
Me quedo sin aliento al darme cuenta de todo lo que somos capaz de decirnos sin necesidad de palabras.
Y si te soy sincera, necesito estos momentos tanto como necesito respirar.
(Por esas tardes en la playa, por esos amaneceres juntos en los que nos miramos frente a frente, abrazados, y se para el tiempo...)
Tú y yo. Tumbados frente a frente.
Me miras. Te miro. Me miras. Te miro. Agacho la cabeza. Vuelvo a mirarte, sigues ahí...
Te observo. Me ciega tu mirada. Me hablas con tus ojos. Te sonrío con mis pestañas. Me miras. Te miro.
Me miras. Mueves la boca, parece que sonríes. Te miro. Me observas. Piensas. Reflexiono. Recordamos.
Te miro. Me miras. Sonrío. Una de tus lágrimas se atreve a decirme que me necesitas. Mi pupila te cuenta que te amo como jamás imaginé que lo haría. Tus dedos le confiesan a mis labios que las noches son mas largas si no los sienten cerca. Mis pies buscan los tuyos, para contarles que el invierno ya no duele porque somos uno.
Te respiro. Me sientes. Mi garganta quiere gritarle a los cuatro vientos todo lo que me haces sentir, pero mis cuerdas vocales no reaccionan; el brillo de tus ojos las han paralizado. Me miras. Tu pecho le declara a mi espalda que la necesita para sobrevivir en estas largas noches. Te miro. Una de mis lágrimas se escapa, confesándote que tengo miedo. Tu boca la recoge, susurrándome en las mejillas que no tengo nada que temer.
Tú.
Yo.
Silencio.
Y un millón de cosas que decir.
Me quedo sin aliento al darme cuenta de todo lo que somos capaz de decirnos sin necesidad de palabras.
Y si te soy sincera, necesito estos momentos tanto como necesito respirar.
(Por esas tardes en la playa, por esos amaneceres juntos en los que nos miramos frente a frente, abrazados, y se para el tiempo...)
jueves, 10 de marzo de 2011
Perdóname.
Perdóname por ir así buscándote, poema de Pedro Salinas:
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces le conteste
la nueva criatura que tú eras.]
Quiero explicártelo.
Quiero sacar de ti todo aquello que no conoces. Las versiones de ti mismo que se encuentren atrapadas entre tu pecho y tu espalda.
Quiero hacerte reír hasta la desesperación.
Quiero beberme esas lágrimas de alegría que ya he visto nacer de tu corazón, caer por tus ojos y morir en mis labios.
Quiero tenerte noches enteras sin dormir pensando en lo que sería capaz de hacer por ti, quiero robarte el sueño...
Quiero amarte, que me sientas hasta la saciedad, y aún así, me pidas más...
Quiero que te veas con mis ojos.
Quiero que te des cuenta de todos esos pequeños detalles que tienes cada día.
Quiero que comprendas que el miedo es un lastre, una carga de la cual puedes librarte no sólo confiando en mi, sino confiando en ti mismo; siendo consciente de que con lo que eres capaz de dar, conseguirás la estabilidad más fuerte que puedas imaginar.
Quiero que sepas que cuando te miro y sé en qué estás pensando a pesar de estar callado, es porque tus ojos y tu cara son capaces de decirme miles de cosas que tu boca no se atreve.
Quiero que te conozcas como te conozco yo. Quiero ayudarte a conocerte.
Quiero que comprendas todo lo que vales.
Al igual que Salinas, hoy quiero pedirte perdón... y si alguna vez te hice daño, si alguna vez te hice recordar momentos que es mejor dejar atrás, si alguna vez dije algo que te hiciera sentir mal...entiende que el dolor forma parte de la vida, y es necesario para aprender. Incluso para aprender a conocerte a ti mismo, es indispensable saber dónde duele, para saber dónde no volver a tocar.
Y quiero darte las gracias por dejarme llegar tan adentro, por no ponerme barreras ni límites, por dejarme besar tus lágrimas y admirar tus sonrisas, por quererme, por dejarme que te quiera...
Por ser TÚ.
miércoles, 9 de marzo de 2011
Y no tenían nada...
Conversación entre tú y yo, esta misma tarde...
(Entre risas, palabras correctas que tanto te encanta que diga y reflexiones de las nuestras...)
-¡Yo quiero casarme contigo!
- Jajajajaja, ¡y yo contigo también!
- ¿Enserio? ¿Me lo estás diciendo de verdad?
- ¡Claro que sí! Sabes que ya te lo he dicho muchas veces, que si no cambias y siempre vas a ser así...ya sabes, si no me vas a hacer daño, por supuesto que me caso contigo. Lo firmaba ahora mismo. Hombre, soy consciente de que no me puedo casar con 21 años, pero...(me interrumpes)
- ¿Por qué?
- Hombre, no sé...con 21 años...
- Pues mis padres se casaron con 21 años. Y no tenían nada.
- ¿Cómo que no tenían nada?
- No tenían nada. Mi padre estaba haciendo la mili, conoció a mi madre, se enamoraron y a las dos semanas se fueron a Alicante, a buscar trabajo. Y los dos trabajando, no tenían nada más, y se casaron...
Y ahí siguen, juntos. Me acuerdo una vez que me dijiste que a veces pensabas que tus padres eran como dos meteoritos que habían caído en la Tierra, toda la vida juntos y solo eran ellos dos, no había habido nadie más.
Me gusta pensar que puedan pasar cosas así, que te cambie la vida en dos semanas, que te enamores, te vuelvas loco y no importe nada más.
Pero lo que más me gusta, es que tú seas capaz de mantenerme con ese pensamiento contándome cosas así, manteniendome la ilusión. Recordándome que los límites los pone quien no quiere avanzar.
No tenían nada. Y mírate, aquí estás tú.
Me siento en la obligación de darles las gracias a tus padres por haber sido unos valientes. Por haber dejado tantas cosas atrás para poder estar juntos. Por quererse como pocas personas se quieren hoy en día.
Tengo que darles las gracias porque de esa forma tan única de querer, naciste tú. Porque te quieren como se quieren entre ellos, y ese amor que te han dado a lo largo de tu vida, te está haciendo ser una persona maravillosa.
Necesito darles las gracias por hacerte existir, por su forma de educarte, por hacerte un hombre.
Y porque gracias a ellos, tengo a mi lado a alguien capaz de hacerme creer en todo aquello que consideraba imposible.
GRACIAS.
(Prometo devolverte cada gotita de ilusión, esas que tú pones cada día en mi vida)
martes, 8 de marzo de 2011
El Espejo.
Quiero que te mires al espejo.
No hables. Sólo observate. Piensa en ti, piensa en todo.
Ahora ven. Quiero que me lo cuentes todo.
Cuéntame todo lo malo de tu vida. Cuéntame tus miedos. Quiero saber todo aquello que a veces te impide dormir. Cuéntame tus fallos, los errores que hayas tenido en la vida. Necesito que me digas tus manías, saber tus obsesiones. Cuéntame lo oscuro, lo feo, lo que duele. Todo el veneno.
No tengas miedo.
Piensa que necesito conocerte. Que lo bueno lo sabes dejar salir, no necesitas mi ayuda.
Quiero que saques lo malo. Y que no tengas miedo.
Quiero que entiendas que soy capaz de quererte con todo lo que ello implica.
Soy capaz de quererte con todo lo malo, aunque te quiera por todo lo bueno.
No hables. Sólo observate. Piensa en ti, piensa en todo.
Ahora ven. Quiero que me lo cuentes todo.
Cuéntame todo lo malo de tu vida. Cuéntame tus miedos. Quiero saber todo aquello que a veces te impide dormir. Cuéntame tus fallos, los errores que hayas tenido en la vida. Necesito que me digas tus manías, saber tus obsesiones. Cuéntame lo oscuro, lo feo, lo que duele. Todo el veneno.
No tengas miedo.
Piensa que necesito conocerte. Que lo bueno lo sabes dejar salir, no necesitas mi ayuda.
Quiero que saques lo malo. Y que no tengas miedo.
Quiero que entiendas que soy capaz de quererte con todo lo que ello implica.
Soy capaz de quererte con todo lo malo, aunque te quiera por todo lo bueno.
sábado, 5 de marzo de 2011
Julio de 2010. Conversación real con Sara acerca de su preocupación con los amores. Estas fueron mis palabras exactas para ella...
[...] Pero eso no es culpa tuya.
Deja de pensar que tu vida amorosa es triste, por lo menos crees en el amor... Yo ya no sé ni siquiera si creo..
Tienes posibilidades de ser feliz, quitando alguna que otra desilusión...no te han hecho daño...
Tienes la ilusión ahí..y las ganas.
Esa ilusion y esas ganas que nos faltan a tanta gente, y cuando te venga, lo disfrutarás como nadie,
porque no tendrás resentimiento, ni tendras 7 ojos, harás lo que te apetezca porque te salga del corazón; y lo disfrutarás al máximo, sin nada que te limite.
Cuenta con eso y créeme que te va a llegar. [...]
Hoy, a Marzo de 2011, quisiera rectificar mis palabras. Hoy le diría que ya no me faltan ni ganas ni ilusión. Que tengo un millon de ganas de disfrutar de todo esto. Que los resentimientos del pasado, me los olvidé por el camino, y aunque a veces intenten salir a flote, yo los ahogo de nuevo con tus besos. Que no tengo límites, que me da igual el tiempo, que me da igual la gente.
Que he vuelto a creer en el amor.
Que en el momento en el que le dije esas palabras a Sara, no se me habría pasado por la cabeza ni un instante que en algún momento fuese a sentir la necesidad de decirle que, aunque se lleve palos, aunque algo no le salga bien y se lleve desilusiones por cualquier capricho del destino...se puede seguir adelante aun habiendo sufrido alguna que otra herida.
Que el corazón admite reformas... y si se tiene fe, incluso puede cerrarse cada grieta a base de sonrisas, besos, caricias y miradas. Sin que quede rastro alguno.
Que todo es ponerle ganas a la vida, y tratar de ser feliz.
(Y todo esto te lo debo a ti)
Gracias por ser tú.
jueves, 3 de marzo de 2011
Explicaciones.
A veces me pides explicaciones. Sé que tienes preguntas, dudas, inquietudes. Quizás puedo llegar a pensar que no te expliques como, siendo como sabes que soy, acabase aquello que tenía. Quizás pienses que hay blancos, vacíos, que te puedan hacer dudar...pero créeme, que esos blancos y vacíos están llenos de explicaciones.
Hoy quiero explicarte por qué me fui.
Me fui porque no se contagiaba con mi sonrisa. Me fui porque no le gustaba mi cara de por las mañanas, ni mi pelo despeinado. Me fui porque no le interesaban mis inquietudes. Me fui porque mis amigos fueron unos completos desconocidos en su vida. Me fui porque no le gustaba el sabor de mi boca después de comer algo.Me fui porque mi cuerpo pasaba desapercibido día tras día para sus ojos y sus manos. Me fui porque no supo disfrutar de mis rarezas. Me fui porque no valoraba mis triunfos. Me fui, porque fui capaz de poner un teatro en pie, y ni siquiera musitó un 'bien hecho'. Me fui porque no le dolían mis derrotas. Me fui porque mis planes no contaban. Me fui porque no le gustaba imaginar lo lejos que podría llegar al estar estudiando una carrera. Me fui porque tenía motivos para estar orgulloso de mi, y no supo valorarlo.
Me fui porque no le gustaba abrazarme. Me fui porque tuvo años para conocerme, y ni siquiera lo intentó.
Por eso me fui, sin explicación aparente para él, pero con demasiados motivos en mis manos. Eran tantos los vacíos, que me hicieron cambiar de camino y no mirar atrás.
Y por todo esto, siento la necesidad de decirte que no quiero que tengas miedo.
Que yo se que te encanta quitarme las miguitas que me quedan en la boca con tus propios labios. Que te gusta mi piel sin maquillaje, mi coleta despeinada, y que te falta tiempo y manos para tocarme, besarme y sentirme.
Que se que te preocupan mis preocupaciones, que te importan mis estudios. Que haces todo lo posible por entenderme cuando me paso las horas hablando de mis historias con el teatro. Que sabes escucharme, y sabes responderme. Que puedo hablar todos los días contigo 8 veces al día, y siempre tenemos alguna tontería que decirnos. Que estás lejos, y te siento más cerca de lo que he sentido nunca a nadie. Que me regalas sonrisas cada día, y no me pides nada a cambio. Que te encanta inventar mil artimañas para saber lo que siento, y aunque a veces te salgan regular y me hagas pasar un mal rato, admiro que te preocupen mis sentimientos.
Que se que te han hecho daño, sin merecerlo. Pero entiende, que yo tampoco merecía lo que tuve.
Que una infidelidad duele, pero varios años de ausencia acompañada también dejan huella.
Por eso quiero pedirte que confíes en mi, aunque te cueste. Haz un esfuerzo. Relájate, disfruta de nosotros y olvídate del mundo.
Que no miento cuando digo que solo tengo ojos para ti...
Trust me.
(Confía en mi)
Hoy quiero explicarte por qué me fui.
Me fui porque no se contagiaba con mi sonrisa. Me fui porque no le gustaba mi cara de por las mañanas, ni mi pelo despeinado. Me fui porque no le interesaban mis inquietudes. Me fui porque mis amigos fueron unos completos desconocidos en su vida. Me fui porque no le gustaba el sabor de mi boca después de comer algo.Me fui porque mi cuerpo pasaba desapercibido día tras día para sus ojos y sus manos. Me fui porque no supo disfrutar de mis rarezas. Me fui porque no valoraba mis triunfos. Me fui, porque fui capaz de poner un teatro en pie, y ni siquiera musitó un 'bien hecho'. Me fui porque no le dolían mis derrotas. Me fui porque mis planes no contaban. Me fui porque no le gustaba imaginar lo lejos que podría llegar al estar estudiando una carrera. Me fui porque tenía motivos para estar orgulloso de mi, y no supo valorarlo.
Me fui porque no le gustaba abrazarme. Me fui porque tuvo años para conocerme, y ni siquiera lo intentó.
Por eso me fui, sin explicación aparente para él, pero con demasiados motivos en mis manos. Eran tantos los vacíos, que me hicieron cambiar de camino y no mirar atrás.
Y por todo esto, siento la necesidad de decirte que no quiero que tengas miedo.
Que yo se que te encanta quitarme las miguitas que me quedan en la boca con tus propios labios. Que te gusta mi piel sin maquillaje, mi coleta despeinada, y que te falta tiempo y manos para tocarme, besarme y sentirme.
Que se que te preocupan mis preocupaciones, que te importan mis estudios. Que haces todo lo posible por entenderme cuando me paso las horas hablando de mis historias con el teatro. Que sabes escucharme, y sabes responderme. Que puedo hablar todos los días contigo 8 veces al día, y siempre tenemos alguna tontería que decirnos. Que estás lejos, y te siento más cerca de lo que he sentido nunca a nadie. Que me regalas sonrisas cada día, y no me pides nada a cambio. Que te encanta inventar mil artimañas para saber lo que siento, y aunque a veces te salgan regular y me hagas pasar un mal rato, admiro que te preocupen mis sentimientos.
Que se que te han hecho daño, sin merecerlo. Pero entiende, que yo tampoco merecía lo que tuve.
Que una infidelidad duele, pero varios años de ausencia acompañada también dejan huella.
Por eso quiero pedirte que confíes en mi, aunque te cueste. Haz un esfuerzo. Relájate, disfruta de nosotros y olvídate del mundo.
Que no miento cuando digo que solo tengo ojos para ti...
Trust me.
(Confía en mi)
miércoles, 2 de marzo de 2011
martes, 1 de marzo de 2011
Algo más íntimo...
El amor. Hacer el amor con los ojos, ese es el primer paso.
Ves a esa persona, la miras, la observas, captas cada movimiento, cada gesto, cada expresión. Admiras su simetría, cada curva, cada recta, todo aquello que forma su cuerpo. Y fijas tu mirada en la suya, aprendes a leer sus pupilas… Y la ves. Ves esa sonrisa, esa sonrisa que te saca del mundo, que te deja fuera de lugar, que hace que te olvides de todo…y que pierdas la cabeza.
Y no te basta con los ojos, necesitas algo mas. Te centras en su olor… Ese olor que no se olvida. Ese olor que se impregna inevitablemente en ti, y te sigue allá adonde vayas. Y sientes que en todas partes, en cada rincón compartido, ropas, sábanas...en incluso en tus propias manos...hueles a esa persona.
De nuevo, un motivo más para perder la cabeza…y ya no es suficiente tan solo con su olor y su mirada.
Delicadamente, aprendes a apreciar el tacto de su piel. Su piel. Su piel, y todo lo que ello conlleva. Lunares, pecas, cicatrices, marcas. Todo. Y sientes que cada marca, cada lunar…te hace perder aun más la cabeza. Y sientes que te faltan manos, que faltan milimetros en tu piel para abarcar todo lo que estas sintiendo. Y ya no basta con el tacto.
Buscas el gusto, el gusto de esa piel, de esos ojos, de esos labios que encierran esa sonrisa, el gusto de ese olor. Lo tomas, y te sabe a la cosa más dulce que jamas hayas probado. Y sientes que por mucho que pruebes de esa piel, milimetro a milimetro, nunca será suficiente para calmar ese hambre, esa sed. Y de nuevo, te faltará boca para degustar esa piel, esa piel en la cual no queda ni un centimetro que no hayas probado. Y perderás la cabeza,otra vez.
Y necesitaras mas. Siempre mas. Siempre mas besos. Siempre mas abrazos. Siempre mas miradas. Siempre mas piel. Siempre más... Y no existirá nada mas. No hay paredes. No hay tiempo. SOLO NOSOTROS. Solo un cuerpo, solo una piel. La cabeza perdida. Ganas, ansias, calma. Una y otra vez.
Hacer el amor, un minuto, un instante, horas, días, quizá una vida, donde sientes que no necesitas nada mas, porque lo tienes TODO delante de ti.
Todo.
(Gracias por conseguir contagiarme siempre tus ganas...)
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