Hoy no.
No me siento capaz de escribir nada.
Y sin embargo, aquí estoy. Te prometí que tendrías algo mío cada día.
Si te digo la verdad, a veces pienso que qué mas da que haga esto, si quizás ni recuerdes que lo hago día tras día, o ni siquiera lo leerás si no te impulso yo a ello. Pero todo eso me da igual, son superfluidades.
Hace mucho tiempo me prometí a mí misma no romper nunca una promesa. Por eso estoy aquí.
Porque tengo palabra y trato de demostrarlo, día a día, con cada gesto y cada acto.
Y si te digo la verdad (otra vez), quizá mas de una vez termine cuestionándome mil cosas, sopesando y meditando si realmente merece la pena darlo todo, arriesgándome a que no me paguen con la misma moneda. Exponiéndome al daño. A las mentiras. A las vueltas de la vida.
¿Pero sabes qué? Me da igual.
Me da exactamente igual. Soy feliz con lo que hago, con lo que soy, con lo que tengo y con lo que doy.
Siempre me quedará la tranquilidad de que el tiempo lo acaba poniendo todo en su lugar.
Mientras tanto... aquí estaré. Día tras día.
Porque yo no rompo una promesa, ni peco de prometer imposibles.
Y recuerda siempre que yo soy yo, con todas mis consecuencias.
Esto es sólo para tí, disfrútalo...
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