A veces me pides explicaciones. Sé que tienes preguntas, dudas, inquietudes. Quizás puedo llegar a pensar que no te expliques como, siendo como sabes que soy, acabase aquello que tenía. Quizás pienses que hay blancos, vacíos, que te puedan hacer dudar...pero créeme, que esos blancos y vacíos están llenos de explicaciones.
Hoy quiero explicarte por qué me fui.
Me fui porque no se contagiaba con mi sonrisa. Me fui porque no le gustaba mi cara de por las mañanas, ni mi pelo despeinado. Me fui porque no le interesaban mis inquietudes. Me fui porque mis amigos fueron unos completos desconocidos en su vida. Me fui porque no le gustaba el sabor de mi boca después de comer algo.Me fui porque mi cuerpo pasaba desapercibido día tras día para sus ojos y sus manos. Me fui porque no supo disfrutar de mis rarezas. Me fui porque no valoraba mis triunfos. Me fui, porque fui capaz de poner un teatro en pie, y ni siquiera musitó un 'bien hecho'. Me fui porque no le dolían mis derrotas. Me fui porque mis planes no contaban. Me fui porque no le gustaba imaginar lo lejos que podría llegar al estar estudiando una carrera. Me fui porque tenía motivos para estar orgulloso de mi, y no supo valorarlo.
Me fui porque no le gustaba abrazarme. Me fui porque tuvo años para conocerme, y ni siquiera lo intentó.
Por eso me fui, sin explicación aparente para él, pero con demasiados motivos en mis manos. Eran tantos los vacíos, que me hicieron cambiar de camino y no mirar atrás.
Y por todo esto, siento la necesidad de decirte que no quiero que tengas miedo.
Que yo se que te encanta quitarme las miguitas que me quedan en la boca con tus propios labios. Que te gusta mi piel sin maquillaje, mi coleta despeinada, y que te falta tiempo y manos para tocarme, besarme y sentirme.
Que se que te preocupan mis preocupaciones, que te importan mis estudios. Que haces todo lo posible por entenderme cuando me paso las horas hablando de mis historias con el teatro. Que sabes escucharme, y sabes responderme. Que puedo hablar todos los días contigo 8 veces al día, y siempre tenemos alguna tontería que decirnos. Que estás lejos, y te siento más cerca de lo que he sentido nunca a nadie. Que me regalas sonrisas cada día, y no me pides nada a cambio. Que te encanta inventar mil artimañas para saber lo que siento, y aunque a veces te salgan regular y me hagas pasar un mal rato, admiro que te preocupen mis sentimientos.
Que se que te han hecho daño, sin merecerlo. Pero entiende, que yo tampoco merecía lo que tuve.
Que una infidelidad duele, pero varios años de ausencia acompañada también dejan huella.
Por eso quiero pedirte que confíes en mi, aunque te cueste. Haz un esfuerzo. Relájate, disfruta de nosotros y olvídate del mundo.
Que no miento cuando digo que solo tengo ojos para ti...
Trust me.
(Confía en mi)
No hay comentarios:
Publicar un comentario