¿Sabes?
Llevo todo el día con una necesidad incontrolable de abrazarte, de darte un beso.
De verte la cara mientras hablo contigo. De rozarte los labios con mis dedos...
Es esa maldita sensación de echarte de menos cada día, y tener que conformarme, porque sé que podría ser peor, que cinco días sin verte acabarán convirtiéndose en cinco meses sin ti.
Pero no, hoy no quiero eso. Hoy no estoy aquí para decirte cuánto te necesito, ni lo mucho que eres para mí. Tengo cientos de días para escribirte sobre eso, e infinidad de segundos para recordártelo cara a cara.
Hoy me siento en la obligación de hacer algo que nunca había hecho.
Hoy necesito darte algunos consejos.
Hoy quería pedirte que seas siempre tú; que no sigas el camino marcado, porque te conducirá adonde otros han ido ya... quiero decir, que no dejes que nadie te influencie con sus decisiones, planes o ideas. Ten presente que hay gente que está tan segura de que sus actos les acarrearán consecuencias, que trataran de no ser los únicos que salgan perdiendo, y por eso tratarán de arrastrarte con ellos. Por eso, mide y sopesa cuando la situación lo requiera, escuchate a ti mismo y decide por tu propio pie. No te dejes arrastrar gratuitamente, hay muchas cosas que puedes perder por el camino.
Hoy quería explicarte que esperar que la vida te trate bien porque tú seas buena persona, es como esperar que un león no vaya a atacarte tan sólo por que seas vegetariano. Las cosas que te sucedan en la vida y que te hagan daño, serán en la mayoría de los casos, totalmente ajenas a tu persona. Con esto no quiero que cambies tu actitud, que 'te vuelvas malo, porque total, te van a hacer daño igual...'. No. Esa no es la solución. La única solución posible es aceptar esta realidad y aprender a vivir con ello, y asimilar que si nos hacen daño, no es por culpa nuestra; dejemos las autoacusaciones para otro momento. Que la vida es una veleta, y nunca se sabe hacia dónde cambiará el viento. A pesar de todo, te prometí que yo nunca te haría daño (y ya sabes que nunca rompo una promesa); quédate tranquilo por mi parte, pero no pierdas de vista el resto del mundo. La vida no siempre nos lo pone fácil cuando tratamos de ser felices.
Hoy quería recordarte que la peor guerra que existe es la de la cabeza contra el corazón. Te recomiendo que encierres ciertos pensamientos en algún lugar donde no te impidan ser feliz, ni impidan que otras personas puedan ser felices contigo. La mayoría de las veces la cabeza le cierra las puertas al corazón, limitando los sentimientos por cosas que nos han pasado o por miedos constantes que nos roban hasta el sueño.
Personalmente, creo que es muy triste perderse momentos y sensaciones únicas e irrepetibles tan sólo porque nuestra cabecita pensante no nos deje ser nosotros mismos. Hoy quiero pedirte que hagas igual que hicieron Romeo y Julieta: 'Ayúdame a olvidarme de pensar' . Prometo ayudarte siempre que lo necesites, y más si se trata de desencadenar tu corazón de tu cabeza...
Con todo esto, lo único que quiero es que pienses en ciertas cosas. Que las comprendas, con la única finalidad de conseguir que seas totalmente feliz.
'¿Eres feliz?... La pregunta más difícil. Para ser feliz hace falta coraje' (Federico Moccia)
Recuerda que siempre que te falte ese coraje, ahí estaré yo, a tu lado, apoyándote...y ofreciéndote mi hombro, mi mano, o lo que sea que necesites, para que te apoyes en mi.
Quiero que seas feliz...
(cueste lo que cueste)
No hay comentarios:
Publicar un comentario