(Entre risas, palabras correctas que tanto te encanta que diga y reflexiones de las nuestras...)
-¡Yo quiero casarme contigo!
- Jajajajaja, ¡y yo contigo también!
- ¿Enserio? ¿Me lo estás diciendo de verdad?
- ¡Claro que sí! Sabes que ya te lo he dicho muchas veces, que si no cambias y siempre vas a ser así...ya sabes, si no me vas a hacer daño, por supuesto que me caso contigo. Lo firmaba ahora mismo. Hombre, soy consciente de que no me puedo casar con 21 años, pero...(me interrumpes)
- ¿Por qué?
- Hombre, no sé...con 21 años...
- Pues mis padres se casaron con 21 años. Y no tenían nada.
- ¿Cómo que no tenían nada?
- No tenían nada. Mi padre estaba haciendo la mili, conoció a mi madre, se enamoraron y a las dos semanas se fueron a Alicante, a buscar trabajo. Y los dos trabajando, no tenían nada más, y se casaron...
Y ahí siguen, juntos. Me acuerdo una vez que me dijiste que a veces pensabas que tus padres eran como dos meteoritos que habían caído en la Tierra, toda la vida juntos y solo eran ellos dos, no había habido nadie más.
Me gusta pensar que puedan pasar cosas así, que te cambie la vida en dos semanas, que te enamores, te vuelvas loco y no importe nada más.
Pero lo que más me gusta, es que tú seas capaz de mantenerme con ese pensamiento contándome cosas así, manteniendome la ilusión. Recordándome que los límites los pone quien no quiere avanzar.
No tenían nada. Y mírate, aquí estás tú.
Me siento en la obligación de darles las gracias a tus padres por haber sido unos valientes. Por haber dejado tantas cosas atrás para poder estar juntos. Por quererse como pocas personas se quieren hoy en día.
Tengo que darles las gracias porque de esa forma tan única de querer, naciste tú. Porque te quieren como se quieren entre ellos, y ese amor que te han dado a lo largo de tu vida, te está haciendo ser una persona maravillosa.
Necesito darles las gracias por hacerte existir, por su forma de educarte, por hacerte un hombre.
Y porque gracias a ellos, tengo a mi lado a alguien capaz de hacerme creer en todo aquello que consideraba imposible.
GRACIAS.
(Prometo devolverte cada gotita de ilusión, esas que tú pones cada día en mi vida)
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